miércoles, 29 de abril de 2026

Los derechos de la niñez a través del cine

 

"Los Derechos de la Niñez a través del Cine" es un libro colectivo publicado en 2020 por la editorial Huygens, coordinado por Carlos Villagrasa Alcaide - profesor titular de Derecho Civil en la Universidad de Barcelona - y Cristian Lepín Molina - profesor de la Facultad de Derecho Universidad de Chile -, que analiza películas seleccionadas para ilustrar y sensibilizar sobre los derechos fundamentales de niños y adolescentes según la Convención sobre los Derechos del Niño. Además de los coordinadores, participan expertos como Adoración Padial, Marta Rico, María Leoba Castañeda, Neylia L. Abboud, Belén Lama, Amelia López, Jetzable M. Montejo y otros, expertos desde el mundo del Derecho, Trabajo Social o Comunicación Audiovisual, todos con enfoque en derechos de la niñez. 

El libro surge de proyectos de cooperación internacional impulsados por la Asociación para la Defensa de los Derechos de la Infancia y la Adolescencia (ADDIA), con aportes altruistas de profesores especialistas en derechos humanos de diversos países. Su objetivo principal es usar el cine como herramienta educativa para reflexionar sobre vulneraciones actuales de derechos infantiles, agravadas por contextos globales como la pandemia, y promover acciones concretas. 

Cada capítulo se centra en una película de calidad —de distintos géneros, épocas y países— para abordar temas como protección, educación, juego o supervivencia, ofreciendo pautas prácticas de aprendizaje y sensibilización. Incluye análisis de obras variadas que destacan la resiliencia infantil frente a pobreza, conflictos o injusticias, fomentando la madurez civil a través del séptimo arte. 

El libro se presenta como una iniciativa comprometida para lectores y espectadores de cualquier edad, enfatizando el cine como medio poderoso para la defensa de estos derechos. Tuve la fortuna de que Carlos Villagrasa, uno de los coordinadores, me regalar (y dedicara) el libro en la pasada Feria del Libro en Barcelona. Y al revisar el contenido de sus capítulos (28 capítulos para 29 películas) he podido confirmar su profunda relación con el proyecto Cine y Pediatría, pues casi todas las películas ya han sido tratadas en nuestro proyecto. 

He aquí la referencia de cada una de las películas analizadas en el libro por capítulos (en aquellas en el que ya hemos analizado desde Cine y Pediatría volcamos el hiperenlace): 

1. A.I. Inteligencia artificial (A.I. Artificial Intelligence, Steven Spielberg, 2001) Estados Unidos 

2. Alemania año cero (Germania, anno zero, Roberto Rossellini, 1948) Alemania y Las tortugas tabién vuelan (Lakposhta Parvaz Mikonand, Bahman Ghobadi, 2004) Irán 

3. Ángeles del sol (Anjos do sol, Rudi Lagermann, 2006) Brasil 

4. Bebés (Thomas Balme, 2010) Francia 

5. Billy Elliot (Stephen Daldry, 2000) Reino Unido 

6. Binta y la gran idea (Javier Fesser, 2004) España 

7. Como los demás (Comme les autres, Vincent Garenq, 2008) Francia 

8. Conducta (Ernesto Daranas, 2014) Cuba 

9. Del revés (Inside Out, Pete Docter y Ronnie del Carmen, 2015) Estados Unidos 

10. El Bola (Achero Mañas, 2000) España 

11. El niño con el pijama de rayas (The Boy in the Striped Pajamas, Mark Herman, 2008) Reino Unido 

12. En buenas manos (Pupille, Jeanne Herry, 2018) Francia 

13. Historia de un matrimonio (Marriage Story, Noah Baumbach, 2019) Estados Unidos 

14. Kramer contra Kramer (Kramer vs Kramer, Robert Benton, 1979) Estados Unidos 

15. La familia Bélier (La Famille Bélier, Éric Lartigau, 2014) Francia 

16. La otra familia (Gustavo Loza, 2011) México 

17. Ladybird, Ladybird (Ken Loach, 1994) Reino Unido 

18. Las horas del verano (L'Heure d'été, Olivier Assayas, 2008) Francia 

19. Los chicos del coro (Les Choristes, Christophe Barratier, 2004) Francia 

20. Tres padrinos (The Three Godfathers, John Ford, 1948) Estados Unidos 

21. Oliver Twist (Roman Polanski, 2005) Reino Unido 

22. Patch Adams (Tom Shadyac, 1998) Estados Unidos 

23. Rebelde (Rebelle, Kim Nguyen, 2012) Canadá 

24. Señora Doubtfire, papá de por vida (Mrs. Doubtfire, Chris Columbus, 1993) Estados Unidos 

25. Solo en casa (Home Alone, Chris Columbus, 1993) Estados Unidos 

26. Un don excepcional (Gifted, Marc Webb, 2017) Estados Unidos 

27. Un vieja inesperado (Miracle Run, Gregg Champion, 2004) Estados Unidos 

28. Yo soy Sam (I am Sam, Jessie Nelson, 2001) Estados Unidos 


Porque si el valor del cine es bueno para la medicina de la infancia y adolescencia, también lo es para sus derechos, tal como confirma este libro. Un libro aconsejable porque a través de las historias en pantalla se logra generar una empatía fundamental que permite reconocer a los menores como sujetos plenos de derechos y no solo como objetos de protección. Y a estos títulos cabe reseñar otros muchos títulos. Pongo como ejemplo otros títulos en Cine y Pediatría: 

- Derecho a la Educación: Ni uno menos (Yi ge dou bu neng shao, Zhang Yimou, 1999) de China, Camino a la escuela (Sur le chemin de l'école, Pascal Plisson, 2013) de Francia  

- Derecho a la Protección y Seguridad: La vida es bella (La vita è bella, Roberto Benigni, 1997) de Italia, Nadie sabe (Dare mo shiranai, Hirokazu Koreeda, 2004) de Japón 

- Derecho al Juego y Esparcimiento: Cinema Paradiso (Nuovo Cinema Paradiso, Giuseppe Tornatore, 1988) de Italia, Matilda (Danny DeVito, 1996) de Estados Unidos 

- Derecho a la identidad y diversidad: El milagro de Ana Sullivan (The Miracle Worker, Arthur Penn, 1962) de Estados Unidos, Girl (Lukas Dhont, 2018) de Bélgica 

- etc.

lunes, 27 de abril de 2026

Veinte años de evolución, rigor y compromiso con la práctica clínica basada en la evidencia

 

Hace algunas semanas compartimos el post en el que celebrábamos los 20 años de la revista Evidencias en Pediatría (EvP). Y ello a través de su número extraordinario que conmemora los veinte años de trayectoria de la revista Evidencias en Pediatría, una publicación pionera dedicada a la difusión de la medicina basada en la evidencia (MBE) para profesionales de habla hispana. 

El texto comprende nueve artículos, uno de los cuales corresponde al que escribimos los editores pioneros, reflejando los ilusionantes inicios y la pasión por los retos conseguidos. Y a él vamos a dedicar esta reseña. El artículo, bajo el título de “Veinte años de evolución, rigor y compromiso con la práctica clínica basada en la evidencia” se puede revisar en este enlace, pero queremos profundizar en dos aspectos.  

¿Cómo ha evolucionado esta publicación en sus 20 años? 

La publicación EvP ha experimentado una evolución significativa desde su nacimiento el 1 de diciembre de 2005, consolidándose como una referencia en la MBE para pediatras de habla hispana. Su trayectoria de 20 años se puede resumir en las siguientes etapas y avances clave: 

1. Orígenes y consolidación (2005-2012) 

- Nacimiento y propósito: surgió como un proyecto pionero para ofrecer a los pediatras recursos evaluados y de calidad. En sus inicios, fue la revista oficial de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). 

- Expansión institucional: en 2010 se convirtió en la revista oficial tanto de la AEPap como de la Asociación Española de Pediatría (AEP), y en 2011 recibió el aval de la Asociación Latinoamericana de Pediatría (ALAPE). 

- Identidad visual y acceso: en 2012, renovó su diseño de portadas para ser más dinámica y adoptó la licencia Creative Commons para garantizar el acceso abierto. 

2. Fortalecimiento metodológico (2013-2018) 

- Rigor científico: se incorporaron nuevos editores y se perfeccionó la escala ESE-ARTE para la valoración objetiva de los artículos, sumando además evaluadores externos para elevar la calidad editorial. 

- Vínculo con la comunidad: se creó la sección “Evidencias para padres”, traduciendo la información científica en contenido accesible para las familias. 

- Evolución de secciones: la sección "De la biblioteca al paciente" evolucionó a "Evidentia praxis", adoptando un formato más estructurado y práctico con tablas de resultados uniformes. 

3. Innovación y herramientas prácticas (2019-2025) 

- Herramientas digitales: se integró Calcupedev, una herramienta de cálculo epidemiológico diseñada para facilitar la aplicación clínica de los resultados de investigación. 

- Hito editorial: en 2024, se publicó el libro Medicina Basada en la Evidencia, una obra de 780 páginas que sintetiza el conocimiento acumulado por el grupo. 

- Presencia digital: la revista ha potenciado su visibilidad a lo largo de los años través de redes sociales (X, Instagram, Facebook) para llegar de forma rápida y gratuita a un público global. 

4. Logros en cifras y visión de futuro 

Tras dos décadas, la revista ha publicado 80 números con 911 artículos (de los cuales 628 son Artículos Valorados Críticamente). De cara al futuro, EvP busca integrar nuevas tecnologías e inteligencia artificial aplicada a la evidencia científica, manteniendo su espíritu de servicio a la atención pediátrica. 



¿Qué herramientas prácticas ofrece la revista para la práctica clínica? 

La revista EvP ofrece diversas herramientas y secciones diseñadas específicamente para facilitar la aplicación de la MBE en la labor diaria del pediatra: 

- Artículos Valorados Críticamente (AVC): son el eje central de la publicación y consisten en resúmenes estructurados de estudios internacionales relevantes, seleccionados por su calidad e impacto, que incluyen una evaluación rigurosa por parte de expertos. 

- Calcupedev: es una herramienta epidemiológica diseñada para ayudar a los clínicos a traducir los resultados de las investigaciones en medidas clínicas comprensibles y aplicables a sus pacientes. 

- Evidentia praxis: (anteriormente llamada "De la biblioteca al paciente") esta sección resuelve preguntas clínicas concretas mediante búsquedas bibliográficas y análisis críticos, utilizando tablas de resultados uniformes que permiten una interpretación rápida y eficiente. 

- Fundamentos en MBE: funciona como un recurso de formación continua que proporciona herramientas prácticas para la lectura crítica, la metodología de investigación y la búsqueda bibliográfica, 

- Evidencias para padres: es una sección que traduce la evidencia científica en información clara y accesible para las familias, lo que facilita la toma de decisiones compartida en la consulta. 

- Libro "Medicina Basada en la Evidencia": publicado en 2024, este texto de 780 páginas sintetiza el conocimiento y la experiencia del grupo editorial para aplicar la evidencia a la práctica clínica de manera sencilla. 

- Traducciones autorizadas: ofrece acceso en español a recursos internacionales clave en el ámbito de la MBE, como el Evidence-Based Pediatrics Web Site, TRIP Database o el Centre for Reviews and Dissemination. 

Además, la revista cuenta con un boletín de novedades por correo electrónico y mantiene una presencia activa en redes sociales para difundir rápidamente contenidos actualizados de forma gratuita y abierta.



sábado, 25 de abril de 2026

Cine y Pediatría (850) “La otra víctima”, las segundas víctimas

 

En el ámbito de la seguridad del paciente, se conoce como “segundas víctimas” a los profesionales sanitarios (médicos, enfermeras, técnicos, etc.) que se ven implicados directa o indirectamente en un evento adverso, un error médico o una lesión inesperada relacionada con la asistencia a un paciente y que, como consecuencia, experimentan un fuerte impacto psicológico y emocional. 

Dos son los aspectos clave de una segunda víctima: 1) está expuesto a un evento adverso grave (por ejemplo, muerte inesperada, daño importante, error de medicación, mal manejo clínico…) en el que se siente personalmente implicado, aunque no haya habido mala praxis deliberada; 2) presenta síntomas de estrés postraumático: sentimientos de culpa, ansiedad, insomnio, miedo a ser juzgado, dudas constantes sobre su competencia, baja autoestima profesional, vergüenza, irritabilidad, cansancio emocional e incluso pensamientos de abandonar la profesión. 

El término segunda víctima diferencia a los otros dos términos interrelacionado, como son primera víctima (el paciente y su familia, que sufren físicamente y emocionalmente las consecuencias del evento adverso) y tercera víctima (la institución sanitaria - hospital, centro de salud, administración, aseguradoras -, que experimenta daño reputacional, gasto y tensión organizativa derivados del evento). 

El concepto de “segunda víctima” se introdujo en el año 2000 en la literatura científica. Varios estudios en nuestro país señalan que más de 60% de los profesionales sanitarios han vivido algún episodio como segunda víctima en los últimos años, lo que pone de relieve la necesidad de dispositivos de apoyo interno, acompañamiento clínico, grupos de reflexión, y normas explícitas de cuidado compartido entre profesionales y dirección. Es así que tenerlo presente es clave para construir una cultura de seguridad positiva, en la que se proteja tanto al paciente como a quien cuida de él cuando algo sale mal. 

Y para adentrarse en el tema vale la pena revisar la reciente película danesa La otra víctima (Zinnini Elkington, 2025), en lo que es la ópera prima de esta cineasta emergente, quien también escribió el guion de este drama médico que explora los errores en el ámbito sanitario. Vale la pena revisar su argumento… 

En la unidad de ictus de un hospital danés con escasez de personal, la experimentada neuróloga Alexandra, Alex (Özlem Saglanmak), asume el busca de urgencias durante un día rutinario. Examina a Oliver, un joven de 18 años con dolor de cabeza: “Parece que se trata de una migraña normal o una resaca”, le dice la doctora a su madre; y la residente le pregunta aparte: "¿Y si le hacemos una prueba de imagen para estar seguros?”. El paciente es dado de alta, pero a los pocos minutos tiene un convulsión, vomita y pierde el conocimiento. Aquí ya la resonancia cerebral demuestra una hemorragia subaracnoidea y Alexandra comenta con otros especialistas la duda entre la cirugía y la embolización, cada una con sus ventajas y riesgos. 

La reunión de contención convocada por la jefa de Urgencias entre Alex, la residente Emilia (Mathilde Arcel Fock) y la enfermera para conocer qué ha ocurrido intenta no ser una reunión de culpabilidad, pero lo cierto es que ya se comprueba un error en la transmisión de información entre la residente, que hizo el triaje, y la adjunta que no precisó la rigidez de nuca del paciente. Alex acaba de comprobar ese error, mientras comprueba que Oliver está en coma, con riesgo de muerte. Y empieza a notar el vértigo de tener que informar a la madre, Camila (Trine Dyrholm), a quien informa de que le van a operar porque puede aumentar el riesgo de su hemorragia. Inicialmente la madre le da las gracias y asume parte de culpa por no haberle dado importancia el dolor de cabeza desde la noche anterior. 

El paciente se mantiene en la UCI en estado de coma… hasta que Alex recibe la llamada más difícil de la enfermera: “Oliver está registrado como donante de órganos. Tienes que volver ya… y tenemos que decírselo a los padres”. Los padres no acaban de entende qué significa la muerte cerebral que les comuniza Alex si su hijo sigue respirando (por el ventilador) y latiendo (por la medicación). Y vivimos la dura escena del examen médico para confirmar la muerte cerebral delante de los padres, como estos han pedido. Y surgen los reproches, del cirujano a Alex (“Has fallado a tus compañeros y ahora encimas estás mintiendo a los pobres familiares…¿Qué clase de médica eres?”) y Alex a la residente (“Eres médica, Emilia. Nadie va compadecerte. Ni los pacientes. Ni los familiares. Ni nadie. ¿Crees que tus sentimientos son más importantes? ¿Crees que todos tenemos que cuidarte, sentir lástima?”). 

Y llegan las primeras fases del duelo: la negación, la rabia, el echarse la culpa. Los padres entre sí, la madre a la doctora. Y a la pregunta de la madre de si no había algún signo que hiciera sospechas la hemorragia cerebral, Alex responde: “La medicina no es una ciencia exacta”. Pero en nada convence a su interlocutora, rota y confusa por el dolor, quien le amenaza: “Escúchame. Has matado a nuestro hijo. ¿Te queda claro?”, mientras la agarra del cuello. 

La película se convierte en claustrofóbica para Alex y para el espectador, siempre dentro del hospital. Y llega la policía ha hacerle unas preguntas…, pues consideran que es inaceptable que una paciente la haya amenazado (cuando ocurrió lo anterior, se activó el código de protección), pero Alex les pide que no denuncien a la madre. Cabe anotar que amenazar a un sanitarios es algo que en Dinamarca y algunos países es muy serio, y que en España comienza a serlo. Pero la presión y la culpa acaban originando un ataque de ansiedad de la doctora. 

El padre lo acepta. La madre no. Y llama a un sacerdote para que haga algo… y la respuesta es muy potente: “Tienen que hacer lo que siempre han hecho: quererlo. No se deja de amar porque haya fallecido. El amor es más fuerte que la muerte. Eso es lo que nos hace humanos. En el amor está la aceptación. Recuérdenlo. Quiéranlo”. Pero después de ello, la amenaza del padre a la doctora: “A primera hora de la mañana presentaré una denuncia”

La conversación final de Alex con su compañero cirujano resulta consoladora para ella, incluso cuando este le dice: “Cada médico tienen un cementerio”. Luego el abrazo que le da la residente. Acaba el día, regresa a casa y encuentra a su marido y a sus dos hijos, la menor aún lactante. Y el contraste de los padres de Oliver en la despedida de la UCI y Alex con sus hijos, ambos lugares llenos de dolor. Un final lleno de sentido y sensibilidad para entender el dolor por las primeras víctimas (Oliver y su familia) y el dolor por esas segundas víctimas que son los profesionales sanitarios, aquí especialmente la de una buena profesional como Alex que tuvo un error y pensó que por el trote era un caballo, cuando fue una cebra… 

La otra víctima es una buena película que nos permite reflexionar sobre la fragilidad de quienes están detrás de decisiones cruciales en el ámbito hospitalario, un lugar donde se convive con la enfermedad, la tensión y el dolor por mucho que, como aquí, los pasillos estén decorados con intensos colores. Y para ello su directora utilizar un enfoque introspectivo y realista, evitando dramatismos excesivos para reflejar el sistema sanitario danés, con énfasis en la moralidad ambigua y la atmósfera opresiva. 

Es una película con muchas aristas para profundizar como cine fórum entre profesionales sanitarios, y con dos enseñanzas principales: 1) el revelar la fragilidad humana en profesiones de alto riesgo y recordamos la frase "Cada médico tiene su cementerio", subrayando que no hay control total pese a la tecnología; 2) el abogar por la compasión hacia las segundas víctimas (el personal médico), con crítica hacia los sistemas sanitarios sobrecargados (fuentes de error) y enfatizando el poder del amor y cuidado en la adversidad.