sábado, 21 de marzo de 2026

Cine y Pediatría (845) “La voz de Hind”, la voz de la conciencia de una niña en Gaza

 

La mejor película internacional de los recientes Premios de la Academia ha ido a parar a la noruega Valor sentimental (Joachim Trier, 2025), que se ha alzado con el Óscar por delante de las otras candidatas: la española Sirat (Oliver Laxe, 2025), la iraní Un simple accidente (Jafar Panahi, 2025), la brasileña El agente secreto (Kleber Mendonça Filho, 2025) y la tunecina La voz de Hind (Kaouther Ben Hania, 2025). Y esta última es la que hoy viene a Cine y Pediatría, un drama bélico basado en hechos reales que reconstruye, casi en tiempo real y desde una sola sala, el intento desesperado de rescatar a una niña palestina atrapada en un coche bajo el fuego en Gaza, utilizando como columna vertebral la grabación auténtica de su llamada de auxilio. Y así comienza: “Gaza, 29 de enero de 2024. El ejército israelí ordena la evacuación del barrio de Tel Al-Hawa. Esta dramatización se basa en hechos reales y en las llamadas de emergencias grabadas ese día… Las voces telefónicas son reales”. Película que viene con la estela de dos hitos: ser ganadora del Premio del Público (con la puntuación más alta de la historia) en el Festival de San Sebastián y Gran Premio del Jurado (León de plata) en el de Venecia con 24 minutos de ovación, amén de sendos premios en Toronto, Londres, Chicago,… Y no es de extrañar. Porque es cine conciencia necesario. 

Para ponerse en situación cabe realizar un breve recordatorio histórico a este conflicto israelí-palestino que se remonta a finales del siglo XIX con el movimiento sionista y aquellas tensiones por la inmigración judía a Palestina bajo mandato británico, si bien las hostilidades directas con Gaza como foco se inician tras la Guerra Árabe-Israelí de 1948. Desde entonces, Gaza se convirtió en un punto de tensiones fronterizas con incursiones palestinas (fedayines) y represalias israelíes en los años 1950-1960, aunque no un conflicto armado continuo. La Guerra de los Seis Días (junio 1967) marca el inicio de la ocupación israelí directa de Gaza y Cisjordania. Esta ocupación (hasta la retirada unilateral de colonos y tropas en 2005) generó asentamientos, resistencia palestina y la primera Intifada (1987-1993), que surgió precisamente en Gaza con protestas masivas contra la ocupación. 

Durante el siglo XXI han recurrido los conflictos, incluyendo la segunda Intifada (2000-2005), hasta que en 2007 Hamás toma el control y gobierno de Gaza (2007), iniciando un ciclo de confrontaciones. La guerra actual, en la que se fundamenta esta historia y película, se inicia en octubre de 2023 con el ataque masivo de Hamás. Y de allí llegamos a esta fecha del 29 de enero de 2024 de la impactante película La voz de Hind 

Ese día los trabajadores de la Media Luna Roja Palestina reciben una llamada de emergencia de Hind Rajab Hamada, una niña de 6 años atrapada en un coche rodeado de tanques en Gaza, junto a los cadáveres de sus tíos y primos muertos por disparos del ejército israelí. Aunque los operadores de la Media Luna le dicen a la niña que sus familiares que están dormidos, la niña es clara: “Están todos muertos. Solo hay cuerpos muertos. Toda mi familia”. 

Y es así que, a lo largo de unos 70 minutos de grabación real, los operadores Omar (Motaz Malhees) y Rana (Saja Kilani) tratan de mantener a Hind en línea, calmarla, obtener datos sobre su ubicación y coordinar con su superior Mahdi (Amer Hiehel) el envío de una ambulancia, que necesita además la autorización del propio ejército israelí para poder acercarse. La película se desarrolla casi íntegramente en el centro de operaciones reconstruido de la Media Luna Roja, donde seguimos en tiempo presente el caos burocrático, la presión emocional y la impotencia de los equipos que escuchan, sin poder ver, lo que sucede a su interlocutora. No hay imágenes explícitas de violencia: todo lo que ocurre en el exterior —los disparos, los tanques, el miedo físico— se transmite únicamente a través de la banda sonora, la voz de Hind y las reacciones de los adultos que la escuchan. “Quédate conmigo… Tengo miedo. Por favor, venid por mí”, les suplica la niña a Rana; y continúa: “Pronto será de noche. Tengo miedo de la oscuridad”. 

El espectador intuye desde el principio que Hind no sobrevivirá y que tampoco lo harán el médico y el conductor de la ambulancia que acuden en su ayuda, lo que convierte cada decisión, cada cortesía burocrática y cada llamada en una cuenta atrás teñida de fatalismo moral. La trama, en apariencia mínima, se convierte así en una experiencia de tensión sostenida y de observación de las estructuras (militares, administrativas, mediáticas) que deciden, a distancia, el destino de una vida infantil concreta. Una historia tan dura como necesaria, donde resuena en la conciencia del espectador la débil de Hind al decir a los miembros de La Luna Roja: “Daos prisa, venid a buscarme. Salvadme, venid a salvarme. Creo que me muero. Sé que me estoy muriendo”…. Fundido en negro y la notafinal: “La voz de Hind desapareció a la 19:30… No se supo que había sido de Hind, Zaino y Madhoun - estos últimos eran el médico y el conductor de la ambulancia que iban en busca de la niña - durante los 12 días que duró el asedio, hasta que se retiró el ejército israelí…355 balas impactaron en el coche de los Hamada”. Y nos quedamos con la última imagen de Hind en la playa, allí donde quería volver, a jugar con la arena y las olas cuando la guerra acaraba… 

La voz de Hind es un largometraje de la directora tunecina Kaouther Ben Hania, que ya había explorado los límites entre documental y ficción en Las cuatro hijas (2023) y El hombre que vendió su piel (2020), ambas también nominadas en su momento al Óscar a mejor película internacional. El film emplea la grabación auténtica de la llamada de Hind sobre la que Ben Hania construye una dramatización casi en una única localización, con actores profesionales palestinos que encarnan a los paramédicos y responsables del centro de operaciones… y que nos hacen sentir allí. Donde sentimos su impotencia y dolor.  

Porque Ben Hania construye un dispositivo de cámara casi claustrofóbico, pegado a los rostros y gestos de los trabajadores de la Media Luna Roja, que encarna lo que podríamos llamar el fuera de campo absoluto: todo el horror está fuera del encuadre, pero se filtra acústicamente. Esta elección, al renunciar a mostrar destrucción y cuerpos, no suaviza la violencia, sino que la hace más insoportable, porque la imaginación del espectador completa lo que falta guiada por la voz de la niña y por los silencios cargados de significado. La mezcla de ficción y no ficción se articula en tres niveles: el documento sonoro original, la recreación escénica con actores y la construcción dramática mediante el montaje, que ordena ese tiempo real en una progresión de tensión y desgaste emocional. El film convierte el dispositivo de un “call center” humanitario en un microcosmos del conflicto: ahí cristalizan la burocracia militar, la dependencia de permisos, la precariedad de recursos y la vocación de cuidado de unos profesionales cuya ética choca frontalmente con las lógicas bélicas. 

Formalmente, el uso del sonido es el auténtico protagonista: el timbre de la voz de Hind, las interferencias de la línea, las órdenes cruzadas, los ruidos de fondo y los disparos lejanos son los que organizan la puesta en escena, más que el movimiento de cámara o los cambios de decorado. La película así se sitúa en la tradición de un cine de guerra que opta por el fuera de campo frente al espectáculo visual de la destrucción, lo que refuerza su dimensión ética. 

Recordar que el origen del proyecto está en la difusión, a comienzos de 2024, de fragmentos de las llamadas de socorro de Hind en diversos medios, que impactaron profundamente a Ben Hania hasta el punto de detener otros trabajos para contactar con la Media Luna Roja Palestina y solicitar acceso a la grabación completa. La organización le facilitó los 70 minutos de audio, pero la directora solo aceptó seguir adelante con el beneplácito de la madre de Hind, cuyo permiso fue condición ética indispensable para hacer la película. Y esa madre es la que nos aboca a la escena final… 

Cuando acaban los 89 minutos de metraje, la película no se puede despegar de nuestra mente (o no debería hacerlo). Y es una magnífica oportunidad para que sus reflexiones y enseñanzas calen hondo. Veamos algunas esenciales: 1) el valor absoluto de una sola vida infantil con nombre y voz reconocible, y que rompe la abstracción de las cifras de guerra y nos recuerda que cada estadística es un universo perdido, con miedos concretos y deseos truncados, allí donde Hind deja de ser “una víctima más” para convertirse en sujeto; 2) la ética del cuidado frente a la lógica bélica, en ese enfrentamiento continúo entre los trabajadores de la Media Luna Roja con las estructuras militares y burocráticas que priorizan la seguridad de los tanques sobre la vida de una niña; 3) el poder (y el riesgo) del testimonio, donde la voz real de Hind convierte la película en un acto de memoria y de resistencia y que se integra en un relato que aspira a la justicia simbólica; 4) la guerra (la cruel guerra) como colapso de sistemas, no solo como enfrentamiento de ejércitos, donde todo falla, incluso lo básico, lo ético…como es la salud y la vida de un niña de 6 años (imaginemos a alguno de nuestros hijos o nietos de esa edad en esa situación). Y, sobre todo, considerar el cine como espacio de duelo y de responsabilidad, materia esencial para la educación y la reflexión social, material privilegiado para discutir derechos de la infancia en conflictos armados, límites éticos de la representación, y el papel de los profesionales sanitarios y humanitarios en contextos extremos. Una película para prescribir y prescribirnos en la familia, en las escuelas, en la sociedad… Pero que, sobre todo, deberían ver responsables y políticos.

 

miércoles, 18 de marzo de 2026

Medios de comunicación y nutrición infantil: mitos e influencias

 

La influencia de los medios de comunicación en los hábitos alimenticios y la salud de la población infantil es un debate bien conocido, pero quizás cada vez más relevantes ante un mayor porcentaje de población dependiente de las diferentes pantallas (móvil, tabletas, televisión, etc.). Porque cabe distinguier entre los procesos biológicos de la nutrición y el acto voluntario de la alimentación, advirtiendo sobre un círculo vicioso impulsado por la publicidad consumista. Y cabe denunciar (los pediatras en primer lugar, si cabe) los múltiples bulos nutricionales, como las falsas bondades de los "superalimentos", las dietas milagro y el uso innecesario de bebidas energéticas en niños. Y nada es banal, porque la relación pantallas y platos vincula el consumo de medios con patologías graves como la obesidad, la anorexia y la ortorexia. Y es que, sin duda, es preciso insistir en la autorregulación publicitaria más estricta para proteger a los niños de mensajes comerciales engañosos e irresponsables. 

Analicemos algunas preguntas en detalle. 

a) ¿Cómo influyen las pantallas y la publicidad en la obesidad infantil? 

Las pantallas y la publicidad ejercen una influencia significativa y multifacética en el desarrollo de la obesidad infantil, actuando principalmente a través del fomento del sedentarismo y la promoción de hábitos alimentarios poco saludables. 

- Impacto de las pantallas (televisión e internet) 
Sedentarismo. El uso de pantallas se asocia directamente con la falta de ejercicio físico y el tiempo dedicado a actividades sedentarias. En España, por ejemplo, los niños pasan una media de 200 minutos al día frente al televisor, una cifra que se aproxima al tiempo que pasan en el colegio (300 minutos). 
Desequilibrio en los hábitos. El consumo de medios desplaza otras actividades saludables y se vincula con la adquisición de malos hábitos de nutrición. Existe una conexión establecida en los estudios entre el consumo de televisión y la obesidad. 

- Influencia de la publicidad 
• Promoción de alimentos no saludables. La publicidad actúa como un elemento desestabilizador que deforma la realidad. En las cadenas de televisión, el la gran mayoría de los anuncios dirigidos a niños animan al consumo de alimentos no saludables, mientras que solo un pequeño porcentaje promociona productos idóneos como frutas, verduras o pescado. 
• Contenidos específicos. Aproximadamente la mitad de la publicidad infantil se centra en productos de bajo valor nutricional, como chocolates, golosinas, postres lácteos azucarados, bollería industrial, galletas hipercalóricas y aperitivos salados. 
• El fenómeno del "filiarcado". Los niños no solo son receptores de publicidad, sino que influyen decisivamente en el gasto familiar (estimado en 6.000 millones de euros al año en España) y compran individualmente chucherías y golosinas, lo que refuerza el ciclo de consumo de productos obesogénicos. 

Esta combinación de factores ha dado lugar a lo que se denomina la epidemia de la "globesity" (obesidad global), caracterizada por la estigmatización de la obesidad y cambios drásticos en la dieta, donde la comida rápida y los refrescos sustituyen progresivamente a dietas más equilibradas como la mediterránea. 

b) ¿Cuáles son los mitos nutricionales más comunes difundidos por los medios? 

Los medios de comunicación y la publicidad suelen difundir diversos bulos o mitos nutricionales que pueden confundir a la población, especialmente en lo que respecta a la nutrición infantil. 

- Mitos sobre bebidas y suplementos 
Bebidas isotónicas para deportistas. Existe el mito de que los niños que realizan cualquier tipo de deporte deben consumir obligatoriamente bebidas "isotónicas". 
Refrescos para la rehidratación. Se difunde falsamente que ciertos refrescos sirven para hidratar a niños que sufren de vómitos o diarrea. 
Bebidas "energéticas" y suplementos. Se promociona el uso de bebidas energéticas y suplementos de vitaminas como si fueran necesarios o beneficiosos de forma generalizada para adolescentes y jóvenes. 
Omega-3 y aceite de pescado. A menudo se presentan como una "nueva panacea" para la salud sin matices científicos claros. 

- Mitos sobre la naturaleza y las propiedades de los alimentos 
Lo "natural" es siempre mejor. Se propaga el bulo de que todo lo que se etiqueta como "natural" es automáticamente saludable, seguro, beneficioso o inocuo. 
"Superalimentos" y antioxidantes. Se ha creado una mitología alrededor de los llamados "superalimentos" y el poder absoluto de los antioxidantes. 
Bebidas "dietéticas" para adelgazar. Existe la creencia errónea de que el consumo de bebidas dietéticas ayuda por sí solo a la pérdida de peso. 
Alimentos funcionales. Se critica el "estruendo" o la excesiva publicidad en torno a los alimentos funcionales (prebióticos, pro y simbióticos), señalando que esta publicidad "positiva" puede incluso conducir a la ortorexia (obsesión por la comida sana). 

- Mitos sobre dietas y regulación 
Dietas milagro. Los medios suelen ser plataformas para la difusión de "dietas milagro" que prometen resultados rápidos sin base científica. Y hay tantas dietas como “influencers” de la nutrición, lo que se convierte en una casi pandemia. 
Declaraciones de salud. Muchas veces se confunden las "declaraciones nutricionales" (alegaciones sobre nutrientes) con "declaraciones saludables" (beneficios específicos para la salud), lo cual es aprovechado por la mercadotecnia para aumentar ventas. 

Y es así que la publicidad actúa como un espejo deformado de la realidad, simplificando y estereotipando la información nutricional para favorecer objetivos comerciales (vender más) por encima de los objetivos de salud (promover buenos hábitos). Por ello, se recomienda no creer todas las afirmaciones de los supuestos especialistas en medios ni de la publicidad. 

c) ¿Cómo se define el concepto de filiarcado en nutrición? 

En el contexto de la nutrición y la comunicación, el filiarcado se define como el poder y la influencia decisiva que ejercen los niños sobre el gasto familiar y sus propios hábitos de consumo. Se describe como un "pequeño gran lobby" que convierte a la infancia en la pieza clave para la publicidad. Este concepto se sustenta en dos realidades fundamentales: 
Capacidad de compra individual. Los niños realizan compras de forma autónoma, destinando grandes sumas de dinero (aproximadamente 900 millones de euros al año en España) a productos como golosinas y chucherías. 
Influencia en el presupuesto del hogar. Tienen un peso determinante en las decisiones de compra de la familia, lo que representa un gasto estimado de 6.000 millones de euros anuales. 

La publicidad aprovecha y fomenta este fenómeno mediante lo que el autor llama "maduración artificial", concediendo a los niños una supuesta capacidad de decisión e independencia de criterios que en realidad busca imponerles gustos y actitudes orientados al consumo. De este modo, se les trata como "jóvenes adolescentes" prematuros para maximizar las ventas de la industria alimentaria. 

d) ¿Qué acciones se pueden considerar para pediatras y familias responsables? 

- Acciones para pediatras y sociedades científicas 
Educar y conocer la realidad. Es fundamental que el pediatra comprenda conceptos actuales como los screenagers (jóvenes que viven a través de pantallas), el filiarcado (la influencia decisiva de los niños en el gasto familiar), la globesity y la ortorexia. 
Prescribir salud digital. Se recomienda "prescribir" enlaces a sitios web saludables y educar a las familias en el buen uso de las pantallas, con buenos enlaces sobre nutrición y estilos de vida (incluido la prescripción de naturaleza). 
Integración y defensa ética. Los profesionales deben integrar la nutrición infantil con una visión de los mass media y defender la ética de su profesión por encima de intereses comerciales, incluso ante sus propias sociedades científicas si fuera necesario. 
Promover la regulación. Apoyar y defender el Código de Autorregulación de contenidos televisivos e infancia, así como promover objetivos saludables en los medios de comunicación. 
Evitar la pasividad contra el "pecado por omisión" (pensar que estos temas no les corresponden) y el "pecado por acción" (permitir que conflictos de interés antepongan objetivos comerciales a los de salud). 

- Recomendaciones para familias responsables 
Mantener un espíritu crítico. No se deben creer todas las afirmaciones, ya provengan de supuestos especialistas o de la publicidad. 
Analizar los intereses económicos. Es importante meditar sobre los intereses de las industrias de alimentación, que en ocasiones están asociadas con empresas farmacéuticas. 
Asumir la responsabilidad. Las familias tienen una gran responsabilidad en la supervisión de los contenidos que consumen sus hijos, especialmente ante la "falacia" del horario infantil y la prevalencia de la telebasura. 

e) ¿Qué importancia tiene el Código de Autorregulación en la protección infantil? 

El Código de Autorregulación es una herramienta fundamental, aunque actualmente insuficiente, diseñada para proteger a los menores de los efectos negativos de la publicidad y los contenidos mediáticos inadecuados. Se identifican dos marcos principales: el Código de Autorregulación de contenidos televisivos e infancia (2004) y el Código PAOS, centrado específicamente en la publicidad de alimentos dirigida a menores. La importancia y situación de estos códigos se resumen en los siguientes puntos: 

- Marco de protección frente a la "Telebasura".  El Código busca establecer límites para evitar la publicidad irresponsable, partiendo de la premisa de que los niños son grandes consumidores de anuncios y estos, a su vez, "consumen a los niños". Se intenta combatir el paso de la "telebasura" a la "comida basura", regulando qué mensajes llegan a la infancia en los momentos de mayor consumo. 

- Limitaciones de la Autorregulación. A pesar de su existencia, las fuentes señalan que la autorregulación por parte de las empresas de alimentación no es suficiente para reducir el impacto negativo de la publicidad. Como prueba de ello, se indica que el 90% de los anuncios dirigidos a niños siguen promocionando alimentos no saludables, mientras que el horario infantil se califica como una "falacia" e "irresponsabilidad" de los programadores. 

- Recomendaciones para su efectividad. Para que estos códigos tengan una verdadera importancia en la protección infantil, cabe evolucionar hacia los siguientes estándares: 
• Regulación legislativa: no depender solo de la voluntad de las empresas, sino establecer estándares basados en criterios científicos y regulados por ley. 
• Ampliación de soportes: las restricciones no deben limitarse a la televisión, sino extenderse a todos los soportes publicitarios (internet, móviles, etc.). 
• Fomento de lo saludable: el código no solo debe restringir, sino promocionar activamente los anuncios de alimentos y bebidas saludables. 

- Papel de las sociedades científicas y el Gobierno 
Es deber de las sociedades de pediatría defender y apoyar estos códigos para asegurar que los medios de comunicación cumplan con objetivos saludables en lugar de meramente comerciales. Asimismo, se recalca que es una obligación del gobierno regular estos contenidos para garantizar una televisión y unas tecnologías de la información responsables 

En estos videos (en español e inglés) difundimos algunos de estos mensajes alrededor de las pantallas, los screenagers y los platos de nuestra infancia y juventud.

 

lunes, 16 de marzo de 2026

El proyecto Cine y Pediatría se viste de los Premios Óscar

 

Se acaba de celebrar la 98ª edición de los Premios Óscar, otra fiesta del séptimo arte. Donde, como en todos los festivales de cine, el premio más codiciado es el de nejor película. Un galardón que ha viajado en su primera edición de Alas (Wings, William A. Wellman, 1927) a esta edición 98 del año 2026, con Una batalla tras otra (Paul Thomas Anderson, 2025). 

En este recorrido las películas que han obtenido mayor número de premios Óscar son: Titanic (James Cameron, 1997) con 11 estatuillas (de 14 candidaturas), Ben Hur (William Wyler, 1959) con 11 estatuillas (de 12 candidaturas), El Señor de los Anillos: el retorno del Rey (The Lord of the Rings: The Return of the King, Peter Jackson, 2003) con 11 estatuillas (de 11 candidaturas, pleno). 

A estos “big three” le siguen Lo que viento se llevó (Gone with the Wind, Victor Fleming, George Cukor, Sam Wood, 1939), con 10 estatuillas (de 13 candidaturas), West Side Story (Robert Wise, Jerome Robbins, 1961) con 10 (de 11 candidaturas), El paciente inglés (The English Patient, Anthony Minghella, 1996) con 9 (de 12 candidaturas), Gigi (Vicente Minnelli, 1958) con 9 (de 9 candidaturas, pleno), El último emperador (The Last Emperor, Bernardo Bertolucci, 1987) con 9 (de 9 candidaturas, pleno), De aquí a la eternidad (From Here to Eternity, Fred Zinnemann, 1953) con 8 (de 13 candidaturas), La ley del silencio (On the Waterfront, Elia Kazan, 1954) con 8 (de 12 candidaturas), Gandhi (Richard Attenborough, 1982) con 8 (de 11 candidaturas), Amadeus (Milos Forman, 1984) con 8 (de 11 candidaturas), Cabaret (Bob Fosse, 1972) con 8 (de 10 candidaturas), Slumdog Millionaire (Danny Boyle, Loveleen Tandan, 2008) con 8 (de 10 candidaturas) y Los mejores años de nuestra vida (The Best Years of Our Lives, William Wyler,1946) con 8 (de 8 candidaturas, pleno), por citar las principales. 

Y los directores que más veces han obtenido el premio Óscar a Mejor director son John Ford (con 4 galardones), Frank Kapra y William Wyler (con 3 galardones cada uno), seguido por un buen número con 2 galardones cada uno (Lewis Milestone, Frank Borzage, Frank Lloyd, Leo McCarey, Joseph L. Mankiewicz, Elia Kazan, George Stevens, Billy Wilder, David Lean, Robert Wise, Fred Zinnemann, Miloš Forman, Steven Spielberg, Clint Eastwood, Ang Lee, Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón). 

Y algunas de estas películas forman parte ya de la familia de Cine y Pediatría. Veamos tanto la categoría de Mejor película (que comenzó en 1927) como de Mejor película internacional (o de lengua extranjera, que comenzó en 1947 como Premio especial, en 1950 como Premio honorífico y ya en 1956 como Premio competitivo, tal como le conocemos). 

a) En la categoría de MEJOR PELÍCULA, estas son las películas que ya forman parte de Cine y Pediatría: 

- Oliver (Oliver!, Carole Reed, 1968)  

- Kramer contra Kramer (Kramer vs Kramer, Robert Benton, 1979) 

- Rain Man (Barry Levinson, 1988) 

- Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994) 

- American Beauty (Sam Mendes, 1999) 


- Slumdog Millionaire (Danny Boyle, 2008) 

- Spotlight (Tom McCarthy, 2015) 

- Moonlight (Barry Jenkins, 2016) 

- Parásitos (Gisaengchung, Bong Joon-ho, 2019) 

- CODA: Los sonidos del silencio (CODA, Siân Heder, 2021) 

b) En la categoría de MEJOR PELÍCULA INTERNACIONAL, estas son las películas que ya forman parte de Cine y Pediatría: 

- El limpiabotas (Scisuciá, Vittorio de Sica, 1947) – como Premio especial -. Italia 

- Ladrón de bicicletas (Ladri di biciclette, Vittorio de Sica, 1949) - como Premio especial -. Italia 

- Juegos prohibidos (Jeux interdits, René Clément, 1952) - como Premio honorífico -. Francia 

Amarcord (Federico Fellini, 1974). Italia 

- El tambor de hojalata (Die Blechtrommel, Volker Schlöndorff, 1979). Alemania 

- Fanny y Alexander (Fanny och Alexander, Ingmar Bergman, 1983). Suecia 

- Pelle el conquistador (Pelle erobreren, Bille August, 1988). Dinamarca 

- Cinema Paradiso (Nuovo Cinema Paradiso, Giuseppe Tornatore, 1989). Italia 

- Kolya (Kolja, Jan Sverák, 1996). República Checa 

- La vida es bella (La vita é bella, Roberto Benigni, 1998). Italia 

- En un mundo mejor (Hævnen, Susanne Bier, 2010). Dinamarca 

- El hijo de Saúl (Saul fia, László Nemes, 2015). Hungría 

- Roma (Alfonso Cuarón, 2018). México 

- Parásitos, ya enumerada también como Mejor película (la única que ha conseguido ambos galardones)

Seguiremos a los nuevos títulos que triunfen alrededor de la infancia, adolescencia y familia.