En junio de 2022, los estados miembros de la Unión Europea adoptaron el compromiso político de iniciar de forma coordinada un proceso de modificación de los sistema de reconocimiento del mérito investigador, acordaron fortalecer las capacidades para la publicación y comunicación de resultados de investigación y se posicionaron a favor de proteger y desarrollar el multilingüismo en la publicación académica en todo el Espacio Europeo de Investigación (ERA, por sus siglas en inglés). Uno de los principales frutos de este compromiso ha sido la creación de la Coalition for the Advancement of the Research Assessment (CoARA).
Y sobre CoARA conviene profundizar…
CoARA: ¿qué es?
CoARA en sus siglas en inglés significa Coalición para el Avance de la Evaluación de la Investigación. Es una iniciativa internacional surgida hace cuatro años para reformar cómo se evalúa la ciencia, con el objetivo de reducir la dependencia de métricas simples —como el factor de impacto o el índice h— y dar más peso a la calidad, la diversidad de contribuciones y el juicio experto.
La idea central es que la investigación no puede medirse bien solo por dónde se publica o por cuántas citas acumula, porque eso deja fuera muchas aportaciones valiosas: datos compartidos, software, transferencia, docencia, mentoría, divulgación, ciencia abierta o impacto social.
CoARA: ¿por qué surge?
CoARA nace del consenso acumulado durante años sobre las limitaciones de los sistemas tradicionales de evaluación. El CSIC explica que ya existían alertas previas en iniciativas como DORA (2012), el Manifiesto de Leiden, The Metric Tide y otras declaraciones internacionales que criticaban el uso aislado y descontextualizado de métricas bibliométricas.
La coalición se impulsa de forma conjunta por Science Europe, la European Universities Association y la Comisión Europea, y cristaliza tras un proceso de co-creación en 2022 que reunió a centenares de organizaciones de muchos países. En otras palabras, CoARA no aparece como una moda repentina, sino como la respuesta institucional a una insatisfacción creciente con la evaluación basada casi exclusivamente en revistas, rankings y cifras de impacto.
CoARA: ¿qué propone?
El acuerdo de CoARA plantea varios principios básicos: reconocer la diversidad de contribuciones científicas, evaluar principalmente mediante revisión cualitativa por pares, usar los indicadores cuantitativos de forma responsable y abandonar el uso inadecuado de métricas basadas en revistas o publicaciones. Esto me recuerda las veces que hemos criticado esos indicadores usados “a peso”, conociendo la compra-venta de factor de impacto de las revistas depredadoras y la publicación previo pago. Revisar estos enlaces de este blog a lo largo de los años: 1, 2, 3, 4 y 5.
También pide evitar los rankings institucionales como sustituto de una evaluación real, y promover criterios más ajustados a cada disciplina, etapa profesional y tipo de investigación. Esto es importante porque no se puede valorar igual una disciplina con lógicas de publicación muy rápidas que otra donde pesan más los libros, las bases de datos, las colecciones, los protocolos clínicos o la transferencia a la sociedad.
Pero, ¿qué cambia en la práctica?
El cambio más visible es que la evaluación deja de centrarse tanto en “dónde publicas” y pasa a valorar mejor “qué aportas”. Eso supone un giro hacia evaluaciones más multidimensionales, donde cuentan la originalidad, la solidez metodológica, la cooperación, la apertura de datos, la contribución al grupo, el impacto social y la adecuación del trabajo a su contexto disciplinar.
En la práctica, esto puede favorecer carreras investigadoras menos dependientes de publicar en un pequeño grupo de revistas de alto impacto y más abiertas a reconocer perfiles diversos: quienes hacen investigación básica, aplicada, traslacional, clínica, interdisciplinar o de impacto social. También puede ayudar a reducir incentivos perversos, como la carrera por acumular artículos, la presión por publicar “lo máximo posible” o la tentación de privilegiar métricas antes que calidad.
Por tanto, CoARA está significando un cambio de paradigma en la gobernanza de la ciencia. Su importancia no está solo en los principios, sino en que obliga a instituciones, agencias y universidades a revisar sus criterios, sus formularios, sus comités y sus rutinas de evaluación.
En España, por ejemplo, el CSIC, ANECA y CRUE participan en el National Chapter Spain, y varias universidades ya han empezado a adaptar sus políticas a este marco. Eso indica que CoARA no se limita a una declaración de intenciones: está entrando en la arquitectura real de la evaluación científica.
Pero CoARA también genera dudas legítimas. Cambiar métricas no es tan sencillo como sustituir un número por otro, porque el desafío consiste en construir evaluaciones más justas sin volverlas más opacas o arbitrarias. Por eso el acuerdo insiste en la transparencia, la formación de evaluadores, la comunicación clara y el uso responsable de datos e indicadores.
Además, la transición no será igual en todos los países, disciplinas ni instituciones. Algunos ámbitos ya están muy acostumbrados a la bibliometría; otros necesitan criterios más cualitativos desde hace tiempo. CoARA intenta precisamente ofrecer un marco común, pero flexible, para que esa reforma sea compartida y no una suma de soluciones improvisadas.
Como colofón a CoARA…
CoARA surge como respuesta a la insuficiencia de los modelos de evaluación apoyados en métricas simplificadas y busca reorientar la valoración científica hacia la calidad, la diversidad y el impacto real de la investigación. Su relevancia está en que está cambiando no solo el debate teórico, sino también las prácticas institucionales con las que se decide qué cuenta como buena ciencia.
Mientras tanto, en el camino, se han desangrado vocaciones docentes e investigadoras por obra y gracia de aquellos indicadores y del negocio de la publicación. Si Eugene Gardfiel levantara la cabeza, él que creó en 1955 el factor de impacto para revistas y no para investigadores…


