viernes, 1 de mayo de 2026

Cine y Pediatría (851) “Ciudad sin sueño” en la Cañada Real

 

La Cañada Real de Madrid es un antiguo camino pecuario —una vía reservada históricamente al paso del ganado— que hoy se conoce sobre todo por el gran asentamiento irregular que se formó sobre parte de su trazado. Atraviesa el sureste de Madrid y municipios como Coslada, Madrid y Rivas-Vaciamadrid, y se extiende a lo largo de unos 14-15 kilómetros. 

En origen, esta Cañada Real de Madrid formaba para de la Cañada Real Galiana (o Riojana), una de las diez principales cañadas que formaron la red de cañadas reales utilizadas para la trashumancia en España. Eran vías protegidas por ley, con un ancho determinado, y no estaban pensadas para edificación. Desde la segunda mitad del siglo XX, y especialmente a partir de los años 60 y 70, fueron apareciendo construcciones irregulares, primero pequeñas viviendas y huertas, y después chabolas, naves, talleres e incluso edificaciones más consolidadas. Con el tiempo se convirtió en un gran asentamiento informal dividido en sectores. Hoy la Cañada Real de Madrid es conocida por las graves condiciones de vida de sus habitantes: falta de servicios básicos en algunas zonas, problemas de acceso a la electricidad y una fuerte vulnerabilidad social. También es un espacio de gran complejidad urbanística y administrativa, porque intervienen varias instituciones con competencias distintas. 

La Cañada Real es importante porque resume varias realidades a la vez: historia de la trashumancia, crecimiento urbano desordenado, pobreza, exclusión social y conflicto sobre el derecho a una vivienda digna. Por eso aparece tanto en debates urbanísticos como en obras culturales y periodísticas. Y también es el epicentro de nuestra película de hoy: Ciudad sin sueño (Guillermo Galoe, 2025), un drama híbrido entre ficción y mirada documental que retrata la Cañada Real de Madrid a través de Toni (Antonio Fernández Gabarre), un adolescente gitano de 15 años, que vive con su familia de chatarreros en este entorno, el asentamiento irregular más grande de Europa, donde las noches sin electricidad y la amenaza de desalojo forman parte de la vida cotidiana. Y cuya comunidad vive entre el arraigo, la incertidumbre del derribo y la pérdida de un mundo que se desmorona. Esta obra es la ópera prima de su director en el largometraje, tras varios cortos y algún documental. 

La película destaca por su tono elegíaco, su sensibilidad etnográfica y una puesta en escena cuidada que evita la pornomiseria y apuesta por la dignidad de sus personajes. La trama se articula alrededor de Toni y su relación con el abuelo (Jesús Fernández Silva), su amistad con Bilal (Bilal Sedraoui), de origen marroquí, y la elección dolorosa entre quedarse en un territorio amado o aceptar un futuro incierto fuera de la Cañada. Porque el conflicto no es solo urbanístico, sino también emocional y generacional: Toni ve cómo se deshace el mundo que conoce mientras la comunidad se enfrenta a la dispersión, al fin de una infancia compartida y a la presión de abandonar el lugar. 

Ese proceso convierte a la película Ciudad sin sueño en una historia de formación, pérdida y despedida. "En todos los sitios estorbamos los gitanos" es una sentencia pronunciada por un hombre mayor en un bar. Y cuando a la familia de Toni les enseña el nuevo piso público, este ni se atreve a subir en el ascensor. “Ya tienes una habitación para ti”, le dice el funcionario que les enseña el piso, pero él lo observa sin ilusión alguna. Al decir su madre que ya ha firmado y que se va con la familia de la Cañada Real, su argumento es claro: “No tengo agua, no tengo luz, no puedo más…”; pero el abuelo se enfada y dice que los niños se quedan. 

Y al final este pensamiento: "Toni debe elegir: enfrentarse a un futuro incierto o aferrarse a un mundo que está a punto de desaparecer". Y finaliza cuando Toni sale de la Cañada Real en su furgoneta con la familia en busca de una nueva vivienda, una nueva vida… mientras suena la canción de Enrique Morente y Lagartija Nick, “Ciudad sin sueño”, canción que da título a la propia película. Y resuena su letra: “No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas…”. 

Es Ciudad sin sueño una película que atesora diversos premios, incluido cinco nominaciones a los Goya, del que consiguió el premio a mejor actor revelación para Antonio Fernández Gabarre, muy valorada por su naturalidad y su fuerza contenida (destacar aquí el resto del reparto no profesional, lo que contribuye al tono de verdad que sostiene la película). Uno de los rasgos más llamativos del film es la mezcla de registro social, mirada lírica y cierta deriva de western moderno, donde la Cañada Real aparece como un territorio fronterizo, casi mítico, sometido a tensiones de ocupación, vigilancia y expulsión. La película usa la oscuridad, los cortes de luz y la materialidad del espacio para construir una atmósfera muy reconocible. 

También sobresale el uso de imágenes muy trabajadas desde el punto de vista visual, con travellings laterales, planos nocturnos y una fotografía que transforma la precariedad en un paisaje casi épico. Es llamativo el uso del color en algunas escenas, con rosas de Barbie, azules de Avatar, colores kitch que pintan la realidad de la pobreza y marginación, allí donde conviven personas de raza gitana e inmigrantes árabes. Varias críticas subrayan que la obra conversa con el cine social contemporáneo, pero con una personalidad formal propia, más cercana a una observación poética que a una denuncia explícita. 

Una película que habla, ante todo, de la dignidad de quienes viven al margen y del derecho a permanecer en un lugar que forma parte de su identidad. Y también nos plantea que el desalojo no solo expulsa cuerpos, sino memorias, vínculos y modos de vida que no siempre encajan en la lógica urbana dominante. Otro mensaje central es el de la identidad adolescente: Toni está obligado a madurar demasiado pronto porque el desarraigo le impone decisiones para las que nadie le ha preparado. En ese sentido, la película convierte la pérdida de la casa en una metáfora de la pérdida de la infancia y de la fragilidad de cualquier pertenencia. 

Sea como sea, Ciudad sin sueño evita el tono victimista y también el paternalismo; por eso funciona mejor como experiencia humana que como simple alegato. Su mayor virtud es mostrar que la Cañada Real no es solo un problema social, sino una comunidad con lazos, códigos, afectos y una memoria propia. La relación entre Toni, Bilal y el abuelo abre además una reflexión sobre el relevo generacional y sobre la posibilidad de conservar la identidad cuando el entorno desaparece. Esa tensión entre permanencia y desplazamiento da a la película una dimensión política muy clara, pero también íntima y universal. 

Como obra cinematográfica, Ciudad sin sueño interesa porque integra observación social, sensibilidad poética y una fuerte conciencia del espacio. Eso la convierte en una película muy útil para pensar el cine como mirada política sin renunciar a la emoción ni a la belleza. Una ciudad sin sueño en la Cañada Real de Madrid, un lugar donde conviven algunas zonas de mayor estabilidad con otras de pobreza extrema y fuerte exclusión.

 

miércoles, 29 de abril de 2026

Los derechos de la niñez a través del cine

 

"Los Derechos de la Niñez a través del Cine" es un libro colectivo publicado en 2020 por la editorial Huygens, coordinado por Carlos Villagrasa Alcaide - profesor titular de Derecho Civil en la Universidad de Barcelona - y Cristian Lepín Molina - profesor de la Facultad de Derecho Universidad de Chile -, que analiza películas seleccionadas para ilustrar y sensibilizar sobre los derechos fundamentales de niños y adolescentes según la Convención sobre los Derechos del Niño. Además de los coordinadores, participan expertos como Adoración Padial, Marta Rico, María Leoba Castañeda, Neylia L. Abboud, Belén Lama, Amelia López, Jetzable M. Montejo y otros, expertos desde el mundo del Derecho, Trabajo Social o Comunicación Audiovisual, todos con enfoque en derechos de la niñez. 

El libro surge de proyectos de cooperación internacional impulsados por la Asociación para la Defensa de los Derechos de la Infancia y la Adolescencia (ADDIA), con aportes altruistas de profesores especialistas en derechos humanos de diversos países. Su objetivo principal es usar el cine como herramienta educativa para reflexionar sobre vulneraciones actuales de derechos infantiles, agravadas por contextos globales como la pandemia, y promover acciones concretas. 

Cada capítulo se centra en una película de calidad —de distintos géneros, épocas y países— para abordar temas como protección, educación, juego o supervivencia, ofreciendo pautas prácticas de aprendizaje y sensibilización. Incluye análisis de obras variadas que destacan la resiliencia infantil frente a pobreza, conflictos o injusticias, fomentando la madurez civil a través del séptimo arte. 

El libro se presenta como una iniciativa comprometida para lectores y espectadores de cualquier edad, enfatizando el cine como medio poderoso para la defensa de estos derechos. Tuve la fortuna de que Carlos Villagrasa, uno de los coordinadores, me regalar (y dedicara) el libro en la pasada Feria del Libro en Barcelona. Y al revisar el contenido de sus capítulos (28 capítulos para 29 películas) he podido confirmar su profunda relación con el proyecto Cine y Pediatría, pues casi todas las películas ya han sido tratadas en nuestro proyecto. 

He aquí la referencia de cada una de las películas analizadas en el libro por capítulos (en aquellas en el que ya hemos analizado desde Cine y Pediatría volcamos el hiperenlace): 

1. A.I. Inteligencia artificial (A.I. Artificial Intelligence, Steven Spielberg, 2001) Estados Unidos 

2. Alemania año cero (Germania, anno zero, Roberto Rossellini, 1948) Alemania y Las tortugas tabién vuelan (Lakposhta Parvaz Mikonand, Bahman Ghobadi, 2004) Irán 

3. Ángeles del sol (Anjos do sol, Rudi Lagermann, 2006) Brasil 

4. Bebés (Thomas Balme, 2010) Francia 

5. Billy Elliot (Stephen Daldry, 2000) Reino Unido 

6. Binta y la gran idea (Javier Fesser, 2004) España 

7. Como los demás (Comme les autres, Vincent Garenq, 2008) Francia 

8. Conducta (Ernesto Daranas, 2014) Cuba 

9. Del revés (Inside Out, Pete Docter y Ronnie del Carmen, 2015) Estados Unidos 

10. El Bola (Achero Mañas, 2000) España 

11. El niño con el pijama de rayas (The Boy in the Striped Pajamas, Mark Herman, 2008) Reino Unido 

12. En buenas manos (Pupille, Jeanne Herry, 2018) Francia 

13. Historia de un matrimonio (Marriage Story, Noah Baumbach, 2019) Estados Unidos 

14. Kramer contra Kramer (Kramer vs Kramer, Robert Benton, 1979) Estados Unidos 

15. La familia Bélier (La Famille Bélier, Éric Lartigau, 2014) Francia 

16. La otra familia (Gustavo Loza, 2011) México 

17. Ladybird, Ladybird (Ken Loach, 1994) Reino Unido 

18. Las horas del verano (L'Heure d'été, Olivier Assayas, 2008) Francia 

19. Los chicos del coro (Les Choristes, Christophe Barratier, 2004) Francia 

20. Tres padrinos (The Three Godfathers, John Ford, 1948) Estados Unidos 

21. Oliver Twist (Roman Polanski, 2005) Reino Unido 

22. Patch Adams (Tom Shadyac, 1998) Estados Unidos 

23. Rebelde (Rebelle, Kim Nguyen, 2012) Canadá 

24. Señora Doubtfire, papá de por vida (Mrs. Doubtfire, Chris Columbus, 1993) Estados Unidos 

25. Solo en casa (Home Alone, Chris Columbus, 1993) Estados Unidos 

26. Un don excepcional (Gifted, Marc Webb, 2017) Estados Unidos 

27. Un vieja inesperado (Miracle Run, Gregg Champion, 2004) Estados Unidos 

28. Yo soy Sam (I am Sam, Jessie Nelson, 2001) Estados Unidos 


Porque si el valor del cine es bueno para la medicina de la infancia y adolescencia, también lo es para sus derechos, tal como confirma este libro. Un libro aconsejable porque a través de las historias en pantalla se logra generar una empatía fundamental que permite reconocer a los menores como sujetos plenos de derechos y no solo como objetos de protección. Y a estos títulos cabe reseñar otros muchos títulos. Pongo como ejemplo otros títulos en Cine y Pediatría: 

- Derecho a la Educación: Ni uno menos (Yi ge dou bu neng shao, Zhang Yimou, 1999) de China, Camino a la escuela (Sur le chemin de l'école, Pascal Plisson, 2013) de Francia  

- Derecho a la Protección y Seguridad: La vida es bella (La vita è bella, Roberto Benigni, 1997) de Italia, Nadie sabe (Dare mo shiranai, Hirokazu Koreeda, 2004) de Japón 

- Derecho al Juego y Esparcimiento: Cinema Paradiso (Nuovo Cinema Paradiso, Giuseppe Tornatore, 1988) de Italia, Matilda (Danny DeVito, 1996) de Estados Unidos 

- Derecho a la identidad y diversidad: El milagro de Ana Sullivan (The Miracle Worker, Arthur Penn, 1962) de Estados Unidos, Girl (Lukas Dhont, 2018) de Bélgica 

- etc.

lunes, 27 de abril de 2026

Veinte años de evolución, rigor y compromiso con la práctica clínica basada en la evidencia

 

Hace algunas semanas compartimos el post en el que celebrábamos los 20 años de la revista Evidencias en Pediatría (EvP). Y ello a través de su número extraordinario que conmemora los veinte años de trayectoria de la revista Evidencias en Pediatría, una publicación pionera dedicada a la difusión de la medicina basada en la evidencia (MBE) para profesionales de habla hispana. 

El texto comprende nueve artículos, uno de los cuales corresponde al que escribimos los editores pioneros, reflejando los ilusionantes inicios y la pasión por los retos conseguidos. Y a él vamos a dedicar esta reseña. El artículo, bajo el título de “Veinte años de evolución, rigor y compromiso con la práctica clínica basada en la evidencia” se puede revisar en este enlace, pero queremos profundizar en dos aspectos.  

¿Cómo ha evolucionado esta publicación en sus 20 años? 

La publicación EvP ha experimentado una evolución significativa desde su nacimiento el 1 de diciembre de 2005, consolidándose como una referencia en la MBE para pediatras de habla hispana. Su trayectoria de 20 años se puede resumir en las siguientes etapas y avances clave: 

1. Orígenes y consolidación (2005-2012) 

- Nacimiento y propósito: surgió como un proyecto pionero para ofrecer a los pediatras recursos evaluados y de calidad. En sus inicios, fue la revista oficial de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). 

- Expansión institucional: en 2010 se convirtió en la revista oficial tanto de la AEPap como de la Asociación Española de Pediatría (AEP), y en 2011 recibió el aval de la Asociación Latinoamericana de Pediatría (ALAPE). 

- Identidad visual y acceso: en 2012, renovó su diseño de portadas para ser más dinámica y adoptó la licencia Creative Commons para garantizar el acceso abierto. 

2. Fortalecimiento metodológico (2013-2018) 

- Rigor científico: se incorporaron nuevos editores y se perfeccionó la escala ESE-ARTE para la valoración objetiva de los artículos, sumando además evaluadores externos para elevar la calidad editorial. 

- Vínculo con la comunidad: se creó la sección “Evidencias para padres”, traduciendo la información científica en contenido accesible para las familias. 

- Evolución de secciones: la sección "De la biblioteca al paciente" evolucionó a "Evidentia praxis", adoptando un formato más estructurado y práctico con tablas de resultados uniformes. 

3. Innovación y herramientas prácticas (2019-2025) 

- Herramientas digitales: se integró Calcupedev, una herramienta de cálculo epidemiológico diseñada para facilitar la aplicación clínica de los resultados de investigación. 

- Hito editorial: en 2024, se publicó el libro Medicina Basada en la Evidencia, una obra de 780 páginas que sintetiza el conocimiento acumulado por el grupo. 

- Presencia digital: la revista ha potenciado su visibilidad a lo largo de los años través de redes sociales (X, Instagram, Facebook) para llegar de forma rápida y gratuita a un público global. 

4. Logros en cifras y visión de futuro 

Tras dos décadas, la revista ha publicado 80 números con 911 artículos (de los cuales 628 son Artículos Valorados Críticamente). De cara al futuro, EvP busca integrar nuevas tecnologías e inteligencia artificial aplicada a la evidencia científica, manteniendo su espíritu de servicio a la atención pediátrica. 



¿Qué herramientas prácticas ofrece la revista para la práctica clínica? 

La revista EvP ofrece diversas herramientas y secciones diseñadas específicamente para facilitar la aplicación de la MBE en la labor diaria del pediatra: 

- Artículos Valorados Críticamente (AVC): son el eje central de la publicación y consisten en resúmenes estructurados de estudios internacionales relevantes, seleccionados por su calidad e impacto, que incluyen una evaluación rigurosa por parte de expertos. 

- Calcupedev: es una herramienta epidemiológica diseñada para ayudar a los clínicos a traducir los resultados de las investigaciones en medidas clínicas comprensibles y aplicables a sus pacientes. 

- Evidentia praxis: (anteriormente llamada "De la biblioteca al paciente") esta sección resuelve preguntas clínicas concretas mediante búsquedas bibliográficas y análisis críticos, utilizando tablas de resultados uniformes que permiten una interpretación rápida y eficiente. 

- Fundamentos en MBE: funciona como un recurso de formación continua que proporciona herramientas prácticas para la lectura crítica, la metodología de investigación y la búsqueda bibliográfica, 

- Evidencias para padres: es una sección que traduce la evidencia científica en información clara y accesible para las familias, lo que facilita la toma de decisiones compartida en la consulta. 

- Libro "Medicina Basada en la Evidencia": publicado en 2024, este texto de 780 páginas sintetiza el conocimiento y la experiencia del grupo editorial para aplicar la evidencia a la práctica clínica de manera sencilla. 

- Traducciones autorizadas: ofrece acceso en español a recursos internacionales clave en el ámbito de la MBE, como el Evidence-Based Pediatrics Web Site, TRIP Database o el Centre for Reviews and Dissemination. 

Además, la revista cuenta con un boletín de novedades por correo electrónico y mantiene una presencia activa en redes sociales para difundir rápidamente contenidos actualizados de forma gratuita y abierta.