La influencia de los medios de comunicación en los hábitos alimenticios y la salud de la población infantil es un debate bien conocido, pero quizás cada vez más relevantes ante un mayor porcentaje de población dependiente de las diferentes pantallas (móvil, tabletas, televisión, etc.). Porque cabe distinguier entre los procesos biológicos de la nutrición y el acto voluntario de la alimentación, advirtiendo sobre un círculo vicioso impulsado por la publicidad consumista. Y cabe denunciar (los pediatras en primer lugar, si cabe) los múltiples bulos nutricionales, como las falsas bondades de los "superalimentos", las dietas milagro y el uso innecesario de bebidas energéticas en niños. Y nada es banal, porque la relación pantallas y platos vincula el consumo de medios con patologías graves como la obesidad, la anorexia y la ortorexia. Y es que, sin duda, es preciso insistir en la autorregulación publicitaria más estricta para proteger a los niños de mensajes comerciales engañosos e irresponsables.
Analicemos algunas preguntas en detalle.
a) ¿Cómo influyen las pantallas y la publicidad en la obesidad infantil?
Las pantallas y la publicidad ejercen una influencia significativa y multifacética en el desarrollo de la obesidad infantil, actuando principalmente a través del fomento del sedentarismo y la promoción de hábitos alimentarios poco saludables.
- Impacto de las pantallas (televisión e internet)
• Sedentarismo. El uso de pantallas se asocia directamente con la falta de ejercicio físico y el tiempo dedicado a actividades sedentarias. En España, por ejemplo, los niños pasan una media de 200 minutos al día frente al televisor, una cifra que se aproxima al tiempo que pasan en el colegio (300 minutos).
• Desequilibrio en los hábitos. El consumo de medios desplaza otras actividades saludables y se vincula con la adquisición de malos hábitos de nutrición. Existe una conexión establecida en los estudios entre el consumo de televisión y la obesidad.
- Influencia de la publicidad
• Promoción de alimentos no saludables. La publicidad actúa como un elemento desestabilizador que deforma la realidad. En las cadenas de televisión, el la gran mayoría de los anuncios dirigidos a niños animan al consumo de alimentos no saludables, mientras que solo un pequeño porcentaje promociona productos idóneos como frutas, verduras o pescado.
• Contenidos específicos. Aproximadamente la mitad de la publicidad infantil se centra en productos de bajo valor nutricional, como chocolates, golosinas, postres lácteos azucarados, bollería industrial, galletas hipercalóricas y aperitivos salados.
• El fenómeno del "filiarcado". Los niños no solo son receptores de publicidad, sino que influyen decisivamente en el gasto familiar (estimado en 6.000 millones de euros al año en España) y compran individualmente chucherías y golosinas, lo que refuerza el ciclo de consumo de productos obesogénicos.
Esta combinación de factores ha dado lugar a lo que se denomina la epidemia de la "globesity" (obesidad global), caracterizada por la estigmatización de la obesidad y cambios drásticos en la dieta, donde la comida rápida y los refrescos sustituyen progresivamente a dietas más equilibradas como la mediterránea.
b) ¿Cuáles son los mitos nutricionales más comunes difundidos por los medios?
Los medios de comunicación y la publicidad suelen difundir diversos bulos o mitos nutricionales que pueden confundir a la población, especialmente en lo que respecta a la nutrición infantil.
- Mitos sobre bebidas y suplementos
• Bebidas isotónicas para deportistas. Existe el mito de que los niños que realizan cualquier tipo de deporte deben consumir obligatoriamente bebidas "isotónicas".
• Refrescos para la rehidratación. Se difunde falsamente que ciertos refrescos sirven para hidratar a niños que sufren de vómitos o diarrea.
• Bebidas "energéticas" y suplementos. Se promociona el uso de bebidas energéticas y suplementos de vitaminas como si fueran necesarios o beneficiosos de forma generalizada para adolescentes y jóvenes.
• Omega-3 y aceite de pescado. A menudo se presentan como una "nueva panacea" para la salud sin matices científicos claros.
- Mitos sobre la naturaleza y las propiedades de los alimentos
• Lo "natural" es siempre mejor. Se propaga el bulo de que todo lo que se etiqueta como "natural" es automáticamente saludable, seguro, beneficioso o inocuo.
• "Superalimentos" y antioxidantes. Se ha creado una mitología alrededor de los llamados "superalimentos" y el poder absoluto de los antioxidantes.
• Bebidas "dietéticas" para adelgazar. Existe la creencia errónea de que el consumo de bebidas dietéticas ayuda por sí solo a la pérdida de peso.
• Alimentos funcionales. Se critica el "estruendo" o la excesiva publicidad en torno a los alimentos funcionales (prebióticos, pro y simbióticos), señalando que esta publicidad "positiva" puede incluso conducir a la ortorexia (obsesión por la comida sana).
- Mitos sobre dietas y regulación
• Dietas milagro. Los medios suelen ser plataformas para la difusión de "dietas milagro" que prometen resultados rápidos sin base científica. Y hay tantas dietas como “influencers” de la nutrición, lo que se convierte en una casi pandemia.
• Declaraciones de salud. Muchas veces se confunden las "declaraciones nutricionales" (alegaciones sobre nutrientes) con "declaraciones saludables" (beneficios específicos para la salud), lo cual es aprovechado por la mercadotecnia para aumentar ventas.
Y es así que la publicidad actúa como un espejo deformado de la realidad, simplificando y estereotipando la información nutricional para favorecer objetivos comerciales (vender más) por encima de los objetivos de salud (promover buenos hábitos). Por ello, se recomienda no creer todas las afirmaciones de los supuestos especialistas en medios ni de la publicidad.
c) ¿Cómo se define el concepto de filiarcado en nutrición?
En el contexto de la nutrición y la comunicación, el filiarcado se define como el poder y la influencia decisiva que ejercen los niños sobre el gasto familiar y sus propios hábitos de consumo. Se describe como un "pequeño gran lobby" que convierte a la infancia en la pieza clave para la publicidad.
Este concepto se sustenta en dos realidades fundamentales:
• Capacidad de compra individual. Los niños realizan compras de forma autónoma, destinando grandes sumas de dinero (aproximadamente 900 millones de euros al año en España) a productos como golosinas y chucherías.
• Influencia en el presupuesto del hogar. Tienen un peso determinante en las decisiones de compra de la familia, lo que representa un gasto estimado de 6.000 millones de euros anuales.
La publicidad aprovecha y fomenta este fenómeno mediante lo que el autor llama "maduración artificial", concediendo a los niños una supuesta capacidad de decisión e independencia de criterios que en realidad busca imponerles gustos y actitudes orientados al consumo. De este modo, se les trata como "jóvenes adolescentes" prematuros para maximizar las ventas de la industria alimentaria.
d) ¿Qué acciones se pueden considerar para pediatras y familias responsables?
- Acciones para pediatras y sociedades científicas
• Educar y conocer la realidad. Es fundamental que el pediatra comprenda conceptos actuales como los screenagers (jóvenes que viven a través de pantallas), el filiarcado (la influencia decisiva de los niños en el gasto familiar), la globesity y la ortorexia.
• Prescribir salud digital. Se recomienda "prescribir" enlaces a sitios web saludables y educar a las familias en el buen uso de las pantallas, con buenos enlaces sobre nutrición y estilos de vida (incluido la prescripción de naturaleza).
• Integración y defensa ética. Los profesionales deben integrar la nutrición infantil con una visión de los mass media y defender la ética de su profesión por encima de intereses comerciales, incluso ante sus propias sociedades científicas si fuera necesario.
• Promover la regulación. Apoyar y defender el Código de Autorregulación de contenidos televisivos e infancia, así como promover objetivos saludables en los medios de comunicación.
• Evitar la pasividad contra el "pecado por omisión" (pensar que estos temas no les corresponden) y el "pecado por acción" (permitir que conflictos de interés antepongan objetivos comerciales a los de salud).
- Recomendaciones para familias responsables
• Mantener un espíritu crítico. No se deben creer todas las afirmaciones, ya provengan de supuestos especialistas o de la publicidad.
• Analizar los intereses económicos. Es importante meditar sobre los intereses de las industrias de alimentación, que en ocasiones están asociadas con empresas farmacéuticas.
• Asumir la responsabilidad. Las familias tienen una gran responsabilidad en la supervisión de los contenidos que consumen sus hijos, especialmente ante la "falacia" del horario infantil y la prevalencia de la telebasura.
e) ¿Qué importancia tiene el Código de Autorregulación en la protección infantil?
El Código de Autorregulación es una herramienta fundamental, aunque actualmente insuficiente, diseñada para proteger a los menores de los efectos negativos de la publicidad y los contenidos mediáticos inadecuados. Se identifican dos marcos principales: el Código de Autorregulación de contenidos televisivos e infancia (2004) y el Código PAOS, centrado específicamente en la publicidad de alimentos dirigida a menores.
La importancia y situación de estos códigos se resumen en los siguientes puntos:
- Marco de protección frente a la "Telebasura". El Código busca establecer límites para evitar la publicidad irresponsable, partiendo de la premisa de que los niños son grandes consumidores de anuncios y estos, a su vez, "consumen a los niños". Se intenta combatir el paso de la "telebasura" a la "comida basura", regulando qué mensajes llegan a la infancia en los momentos de mayor consumo.
- Limitaciones de la Autorregulación. A pesar de su existencia, las fuentes señalan que la autorregulación por parte de las empresas de alimentación no es suficiente para reducir el impacto negativo de la publicidad. Como prueba de ello, se indica que el 90% de los anuncios dirigidos a niños siguen promocionando alimentos no saludables, mientras que el horario infantil se califica como una "falacia" e "irresponsabilidad" de los programadores.
- Recomendaciones para su efectividad. Para que estos códigos tengan una verdadera importancia en la protección infantil, cabe evolucionar hacia los siguientes estándares:
• Regulación legislativa: no depender solo de la voluntad de las empresas, sino establecer estándares basados en criterios científicos y regulados por ley.
• Ampliación de soportes: las restricciones no deben limitarse a la televisión, sino extenderse a todos los soportes publicitarios (internet, móviles, etc.).
• Fomento de lo saludable: el código no solo debe restringir, sino promocionar activamente los anuncios de alimentos y bebidas saludables.
- Papel de las sociedades científicas y el Gobierno
Es deber de las sociedades de pediatría defender y apoyar estos códigos para asegurar que los medios de comunicación cumplan con objetivos saludables en lugar de meramente comerciales. Asimismo, se recalca que es una obligación del gobierno regular estos contenidos para garantizar una televisión y unas tecnologías de la información responsables
En estos videos (en español e inglés) difundimos algunos de estos mensajes alrededor de las pantallas, los screenagers y los platos de nuestra infancia y juventud.


