sábado, 22 de agosto de 2026

Cine y Pediatría (867) “Turno de guardia” visibiliza las circunstancias profesionales de la enfermería


El objetivo primordial del proyecto Cine y Pediatría que inicié en el año 2010 es doble: educativo y transformador, orientado a "prescribir películas" como recurso para profundizar en la comprensión de la infancia y adolescencia (en sus tres ámbitos clave: familia, centro educativo y sociedad) y humanizar la práctica clínica en sanidad. Y, aunque minoritarias, son clave algunas películas para entender mejor la sanidad y el trabajo de sus profesionales (principalmente médicos y enfermería). Y hoy vamos a profundizar sobre este tipo de películas que nos permiten conocer diferentes aristas de la sanidad, algunas basadas en hechos reales, otras más de ficción. 

- Ejemplos de películas basadas en hechos reales son Despertares (Penny Marshall, 1990), El aceite de la vida (George Miller, 1992), Juramento hipocrático (Jim Abrahams, 1997), Patch Adams (Tom Shadyac, 1998), Inocencia interrumpida (James Mangold, 1999), Planta 4ª (Antonio Mercero, 2003), A corazón abierto (Joseph Sargent, 2004), Florence Nightingale (Norman Stone, 2008), Medidas extraordinarias (Tom Vaughan, 2009), Manos milagrosas (Thomas Carter, 2009), Surviving Amina (Bárbara Celis, 2010), El milagro de Carintia (Andreas Prochaska, 2011), Contagio (Steven Soderbergh, 2011), Nacer-Diario de maternidad (Jorge Caballero, 2012), Hipócrates (Thomas Lilti, 2014), 22 ángeles (Miguel Bardem, 2016), Brain on Fire (Gerard Barett, 2016), Una estrella fugaz (Ignasi Guerrero, Arturo Méndez, 2024), Matronas (Léa Fehner, 2023), Los dos hemisferios de Lucca (Mariana Chenillo, 2024), La otra víctima (Zinnini Elkington, 2025),…                      

- Ejemplos de películas de ficción son El doctor Arrowsmith (John Ford, 1931), Las confesiones del doctor Sachs (Michel Deville, 1999), John Q (Nick Cassavetes, 2002), El jardinero fiel (Fernando Meirelles, 2005), Una historia casi divertida (Ryan Fleck y Anna Boden, 2010), Efectos secundarios (Steven Soderbergh, 2013),…       

De ellas quiero destacar cuatro películas que se concentran en profesionales sanitarios, bien sean médicos (La otra víctima), residentes en formación (Hipócrates), matronas (Matronas) o un equipo de guardia médica (El milagro de Carintia). Y a ellas quiero sumar una impactante película sobre esa profesión esencial en sanidad y, especialmente, en los hospitales: hablo de la enfermería y de la película suiza Turno de guardia (Petra Biondina Volpe, 2025), cuyo título original, Heldin, “heroína” en alemán, nos pone en la pista de lo que vamos a vivir con Floria, una enfermera de una planta quirúrgica, durante un único turno nocturno marcado por la falta de personal, la saturación asistencial y una cadena de decisiones urgentes. Porque más que una película “sobre hospitales”, es una película sobre el cuidado sometido a condiciones imposibles y donde la gran pregunta no es si Floria es competente, sino cuánto puede resistir una profesional excelente cuando el sistema le exige compensar con su cuerpo, su conciencia y su tiempo las carencias institucionales. La obra adapta el libro autobiográfico de la enfermera Madeline Calvelage, titulado “Unser Beruf ist nicht das Problem: Es sind die Umstände”, traducido aproximadamente como “Nuestra profesión no es el problema: son las circunstancias”. 

Floria (espectacular interpretación de Leonie Benesch), llega al hospital para comenzar su turno. La planta está llena y falta una compañera, de modo que una plantilla mínima debe atender a numerosos pacientes con necesidades muy distintas. Una enfermera experimentada, una compañera y una joven en prácticas deben hacerse cargo de toda la unidad. 

Floria trabaja con gran precisión y vemos que su función es multitarea (nada que veamos como excepcional los que trabajamos en un hospital): atiende a pacientes recién operados, responde a timbres, toma constantes y a todos les pregunta siempre "¿Qué dolor siente en una escala del 1 al 10?", administra medicación, realiza curas, acompaña a los pacientes a quirófano o al TAC, ayuda a cambiar pañales a las personas ancianas, acompaña a familiares y trata de tranquilizar a personas asustadas o doloridas (a un paciente de Burkina Faso que está solo le responde: “Me tiene a mí”). Entre los enfermos aparecen situaciones de gran vulnerabilidad: pacientes con cáncer, ancianos con gran fragilidad, enfermos con deterioro cognitivo y pacientes nerviosos que esperan diagnósticos o intervenciones. 

El problema no es que Floria ignore sus obligaciones. El problema es que recibe simultáneamente más demandas de las que una persona puede atender. Cada llamada interrumpe otra tarea; cada urgencia aplaza una necesidad distinta. La profesional se ve obligada a elegir continuamente a quién atender primero, aunque ninguna de las personas abandonadas deje de necesitar cuidados. Y aún así nota las miradas de desaprobación de algunos familiares o sufre las palabras de un paciente privado: “¿Hasta a dónde ha ido a por la pastilla?...Es inadmisible"

En ese contexto se produce un error, pues cambia la medicación de un paciente y eso le provoca una reacción alérgica. El incidente funciona como punto de inflexión dramático, pero también como revelación: la película muestra que el fallo no nace de la negligencia o de la falta de vocación, sino de una organización que convierte el agotamiento, la multitarea y la prioridad permanente en norma cotidiana. La guardia se transforma entonces en una carrera contrarreloj, incluida una parada cardiorrespiratoria de una paciente que fallece, y su sentimiento de culpa: "No he ido a verla ni una vez. Era la última de mi ronda". Floria intenta mantener el control, proteger a los pacientes y evitar que la situación se desborde, mientras el cansancio físico y la angustia moral van ocupando su rostro y su cuerpo. 

Y finaliza el turno bajo la canción "Hope there´s Someone" de Anthony and the Johnsons para un final muy emocionante y con este mensaje final: "Para el año 2030, faltarían 30.000 profesionales de enfermería en Suiza. El 36% abandonan la profesión en tan solo cuatro años. España afronta un déficit de 100.000 profesionales. Al menos un tercio ha sufrido problemas de salud mental por sobrecarga de trabajo. La escasez de enfermeros y enfermeras es una amenaza global para la salud. La OMS estima que para 2030 faltarán alrededor de 13 millones de estos profesionales "

Una película tan contundente que es un documento esencial para entender el crucial y exhaustivo trabajo de la enfermería. Una película que debe “prescribirse”, pues su estructura casi en tiempo real (todo el metraje acompaña a nuestra protagonista en un turno de noche de unas 12 hs) permite comprender la presión y la fatiga de la protagonista sin necesidad de acontecimientos espectaculares y donde una alarma, un paciente que solicita ayuda, una medicación que debe administrarse o una llamada que no puede demorarse bastan para aumentar la tensión. 

Y para ello cabe destacar la puesta en escena: esa cámara que sigue estrechamente a Floria por las habitaciones, los pasillos y los ascensores; ese hospital moderno ordenado arquitectónicamente pero que vivimos como un laberinto de habitaciones, pasillos y puertas; esos primero planos que permiten leer el progresivo desgaste de Floria, agotada física y psicológicamente; ese diseño sonoro como uno de los grandes instrumentos dramáticos de la película (timbres de las habitaciones, alarmas, ruidos de equipos y carros hospitalarios,…), esa información sonora que crea una presión ética, pues sabemos que hay alguien que necesita ayuda, pero también comprendemos que la protagonista no puede estar en dos lugares a la vez. 

Por todo ello, Turno de guardia es una película muy especial, donde Floria nos aparece como una heroína sin épica, porque ella no salva a todo el mundo y no recibe una recompensa proporcional a su esfuerzo, aunque su trabajo está compuesto por pequeños grandes actos: escuchar, explicar, sujetar una mano, repetir una instrucción, calmar una ansiedad, reconocer el miedo de un paciente, ayudar a levantarse, administrar correctamente un tratamiento,… Y se desplaza la idea de heroísmo desde el acontecimiento extraordinario hacia la perseverancia cotidiana. Floria es heroica porque sostiene el vínculo humano en una institución que funciona cada vez más deprisa y con menos recursos. Pero con ello, la película plantea así una paradoja: cuanto más se admira la capacidad individual de resistir, mayor puede ser el riesgo de no modificar las condiciones que obligan a resistir. 

Algo esencial que atesora este film es el valor de visibilizar el enorme valor de la enfermería y hacer entender la complejidad del trabajo enfermero. Porque en ese turno de guardia de Floria se nos muestra esta profesión clave que combina conocimientos clínicos, observación continua, priorización, comunicación, prevención de complicaciones, contención emocional, educación sanitaria, coordinación con pacientes, familias y otros profesionales, además de responsabilidad ética. Y, además, ocurre en un moderno hospital de Suiza, un país asociado habitualmente con el orden, la riqueza, la eficacia y la estabilidad, allí donde la enfermería suele tener un sueldo que triplica la enfermería de nuestro país. 

Si esta película te hace sentir el “peso” de esta profesión y cómo afecta al profesional y a su conciliación con la vida familiar, imagina cómo se vive en realidad cuando se realiza esta misma labor en un entorno hospitalario denostado (con arquitectura y organización de hace más de medio siglo, edificios “enfermos” donde falla el aire acondicionado o hay goteras) y con bajos sueldos. O si, como en nuestra profesión como pediatras, esto ocurre en la unidades de cuidados intensivos neonatales y pediátricos, o en las zonas de hospitalización de pacientes oncológicos y quirúrgicos pediátricos. No es ficción, es el día a día... Y con ello entendenemos que si el “burnout” es común entre los profesionales sanitarios, no es de extrañar que este desgaste profesional esté liderado en España por la enfermería, tal como deja entrever el colofón final de la película. 

Por ello, Turno de guardia es una película para hacer repetidos cine fórum en el entorno sanitario, y hacer debate de las siguientes reflexiones: 1) que la vocación no sustituye a los recursos (la dedicación y el sobreesfuerzo personal no puede compensar indefinidamente una plantilla insuficiente); 2) que la seguridad del paciente es una responsabilidad colectiva (y donde debemos realizar en cada error un análisis causa-raíz, no para buscar culpables, sino para evitar que los errores vuelvan a repetirse); 3) que cuidar implica priorizar, pero priorizar también tiene un coste (y en situaciones de exceso de trabajo o en condiciones normales puede convertirse en una fuente continua de sufrimiento moral); 4) que la empatía necesita estructura (porque la empatía aislada de Floria no basta, porque para escuchar, acompañar y explicar se necesitan tiempo, personal suficiente y una organización que valore el vínculo humano); 5) que el heroísmo puede ocultar la precariedad; 6) que el cuidado es una responsabilidad social (y, por tanto, una cuestión política, económica y colectiva); 7) y una de las lecciones más profundas: que el paciente no es una tarea (porque cada paciente es una persona que experimenta miedo, incertidumbre y vulnerabilidad y cuando el sistema está saturado, existe el peligro de que el enfermo se convierta en una cama, una habitación o un número de historia clínica). 

Desde una perspectiva bioética, la película pone en tensión varios principios: beneficencia (Floria intenta hacer el bien a cada paciente), no maleficencia (teme que la sobrecarga provoque daño), justicia (observa que no todos los pacientes reciben el mismo trato, y aquí recordar en el film los pacientes que tienen seguros privados frente al resto), autonomía (debe informar y escuchar, aunque el tiempo sea insuficiente) y dignidad (intenta que los pacientes no sean tratados como simples cuerpos enfermos). La tragedia es que esos principios pueden entrar en conflicto cuando los recursos son escasos. Floria quiere ofrecer un cuidado completo, pero la institución la obliga a administrar insuficiencias. 

Y es así que Turno de guardia es especialmente eficaz en cuatro aspectos: en la interpretación de Leonie Benesch (a quien ya conocimos dando la talla actoral como protagonista de la película alemana del año 2023 Sala de profesores, dirigida por Ilker Çatak), en la concentración temporal, en la puesta en escena inmersiva, y en la crítica estructural (donde examina la organización del sistema sanitario). Y ello hace que la película sea algo más que un homenaje a la enfermería: la convierte en una reflexión política sobre el valor social del cuidado, la seguridad del paciente y la responsabilidad colectiva de proteger a quienes protegen a los demás. 

 

miércoles, 19 de agosto de 2026

Crianza de los hijos en la era digital


La crianza de los hijos en la era digital constituye uno de los grandes desafíos de las familias contemporáneas, ya que las tecnologías forman parte de la vida cotidiana desde edades cada vez más tempranas. Internet, los dispositivos móviles y las redes sociales ofrecen importantes oportunidades para el aprendizaje, la comunicación y el entretenimiento, pero también plantean riesgos relacionados con la exposición excesiva a las pantallas, la privacidad, la seguridad y la calidad de los contenidos. En este contexto, educar no implica únicamente limitar el uso de la tecnología, sino acompañar a los hijos en el desarrollo de hábitos saludables, pensamiento crítico, responsabilidad y competencias digitales que les permitan desenvolverse de forma segura y equilibrada en la sociedad actual. He aquí algunas preguntas clave… 

a) ¿Cómo afectan los videojuegos y las redes sociales a la salud mental del niño y adolescente? 

El impacto de los videojuegos y las redes sociales en la salud mental de la infancia y adolescencia es un tema complejo que no tiene una respuesta única, sino que se define por una mezcla de riesgos, beneficios y matices individuales. Si nos centramos en el adolescente, estos son algunos aspectos de interés: 

- El impacto de las redes sociales en la salud mental. Existe un debate activo sobre si las redes sociales causaron el aumento de problemas de salud mental en la última década. 
Se estima que hay un 75% de probabilidad de que las redes sociales hayan contribuido a la crisis de salud mental adolescente, especialmente desde 2012, cuando estas plataformas se volvieron masivas en los teléfonos inteligentes. Los riesgos se dividen en el uso excesivo (que interfiere con el sueño y la actividad física) y las experiencias dañinas (como el acoso escolar o la exposición a contenido que afecta la imagen corporal, algo que impacta desproporcionadamente a las niñas). También es cierto que ofrecen oportunidades para la conexión social, el aprendizaje y el descubrimiento, especialmente para adolescentes que se sienten marginados en su vida diaria. 

- El impacto de los videojuegos. A diferencia de las redes sociales, la investigación general sobre videojuegos muestra poca evidencia de daño inherente y sugiere algunos beneficios. 
Se ha encontrado evidencia de que jugar videojuegos puede mejorar la memoria de trabajo, la atención y las habilidades cognitivas espaciales. Además, son una vía social fundamental, especialmente para los varones, quienes juegan un promedio de 2 horas y 20 minutos al día. Pero existe evidencia de que los videojuegos violentos pueden causar un aumento a corto plazo en pensamientos y sentimientos agresivos, aunque no hay pruebas definitivas de que causen conductas criminales o violentas a largo plazo. El problema surge cuando el juego se convierte en una adicción (afectando entre el 1% y 9% de los adolescentes) o cuando desplaza actividades esenciales como el sueño o los estudios. 

El efecto final depende de quién es el adolescente. Aquellos que ya enfrentan dificultades sociales, emocionales o conductuales fuera de internet tienen más probabilidades de sufrir impactos negativos en línea. Por ejemplo, los jóvenes que sufren acoso en persona suelen ser los mismos que lo padecen en redes sociales. En resumen, más que el tiempo total de pantalla, lo que importa es qué actividades se están reemplazando y si el uso de estas tecnologías interfiere con el bienestar general, el sueño y las relaciones cara a cara

b) ¿Cómo puedo diferenciar si mi hijo o hija tiene una adicción? 

Diferenciar entre un uso frecuente de la tecnología y una adicción real es fundamental. Aunque el término "adicción" se usa a menudo de forma coloquial, en términos clínicos se refiere a patrones de comportamiento que causan un deterioro significativo en la vida diaria. 

Para determinar si nuestro hijo/a podría tener una adicción (específicamente un trastorno por videojuegos), debes observar si se cumplen estos tres criterios clave: 1) Falta de control sobre el juego: esto ocurre cuando el joven no puede controlar la frecuencia, la intensidad, la duración o el momento en que deja de jugar; 2) Prioridad creciente: el videojuego o el uso de pantallas se vuelve más importante que otros intereses vitales y actividades diarias; 3) Continuación a pesar de las consecuencias negativas: el joven sigue jugando o incluso aumenta el tiempo de uso a pesar de saber que esto le está causando problemas evidentes en su vida o salud. 
Y, además de los criterios anteriores, es útil considerar qué actividades están siendo reemplazadas por las pantallas: desplazamiento de necesidades básicas (como el sueño o la higiene personal), impacto académico (disminución notable en su rendimiento escolar debido al tiempo dedicado a los dispositivos) o angustia emocional (en el caso de las redes sociales, una señal de uso problemático es sentir angustia o malestar intenso cuando no se puede acceder a la plataforma). 

¿Qué hacer si sospechamos de una adicción? Si observas estos patrones de forma persistente (generalmente durante un periodo de 12 meses, aunque puede ser menos si los síntomas son graves), se recomienda: 
• Consultar con un profesional: habla con su pediatra o un profesional de la salud mental. 
• Terapia cognitivo-conductual: este tipo de tratamiento ha demostrado ser efectivo para ayudar a manejar el uso problemático de la tecnología. 
• Fomentar el equilibrio: asegúrate de que tenga tiempo protegido para actividades que mejoren su estado de ánimo, como el ejercicio físico, el tiempo al aire libre y las interacciones sociales en persona. 

c) ¿Cómo puedo fomentar actividades sin pantallas para mi hijo? 

Para fomentar actividades sin pantallas, lo más efectivo es centrarse en el equilibrio, asegurando que los niños tengan suficiente tiempo para jugar, hacer ejercicio físico e interactuar con otras personas. Está claro que no existe una única solución, sino una amplia variedad de opciones que dependen de la energía del niño y del entorno. Aquí el ejemplo de algunas estrategias y actividades concretas basadas en las recomendaciones de los expertos, útiles más para niños y niñas (no tanto para adolescentes): 

- Actividades en casa según el nivel de energía, pues es útil tener opciones preparadas para diferentes momentos del día: 
• Alta energía (para quemar cartuchos): puedes organizar una fiesta de baile, crear un circuito de obstáculos con cojines y toallas, jugar al escondite, construir un fuerte con mantas o jugar al "que no caiga" con globos. 
• Baja energía (más sedentarias): actividades como el uso de pegatinas, plastilina, rompecabezas, juegos de construcción (como bloques o LEGO) y, por supuesto, la lectura de libros son excelentes para momentos de calma. 

- Convertir las tareas del hogar en juegos. 
La clave es dejar de lado la expectativa de que la tarea sea "útil" y verla como una oportunidad de juego e interacción: 
• Cocinar juntos: darles una tabla de cortar de plástico y un cuchillo sin filo para que "ayuden" troceando alimentos blandos como fruta o queso. 
• Limpiar el coche o regar las plantas: son actividades que los niños suelen disfrutar y que fomentan la responsabilidad. 
• Lavar platos: siempre que se mantengan alejados de los objetos de vidrio, jugar con el agua y el jabón es muy entretenido para los más pequeños. 

- Aventuras al aire libre. 
Incluso si hace frío o está oscuro, el cambio de ambiente es muy beneficioso: 
• Exploración nocturna: usar linternas para dar un paseo por el vecindario puede hacer que una caminata normal se sienta como una aventura. 
• Búsquedas del tesoro: crear una lista de cosas que deben encontrar (hojas de cierto tipo, luces de colores, animales) para mantenerlos motivados durante un paseo. 
• Gimnasio en el jardín o en el parque: que usen bicicletas, patinetes o hula-hoops. 

- Salidas estratégicas (gratuitas y pagadas) 
• Opciones gratuitas: visitar la biblioteca, tiendas de mascotas (solo para mirar), o asistir a talleres gratuitos en tiendas de bricolaje. 
• Opciones pagadas: museos de ciencia, acuarios o pistas de patinaje. 

- Estrategias para facilitar la transición 
Uno de los mayores retos es el momento en que se apaga la pantalla. Para fomentar el éxito de las actividades alternativas, puedes aplicar lo siguiente: 
• Planificar la actividad post-pantalla: inmediatamente después de usar un dispositivo, ofrece una actividad que se ajuste a su necesidad del momento, ya sea algo relajante como un rompecabezas o algo activo como saltar. 
• Involucrarlos en el plan: pregúntales qué actividad sin pantallas les gustaría hacer después de que termine su tiempo permitido; esto les da una sensación de control. 
• Fomentar la interacción "serve-and-return": las actividades que requieren que tú respondas a sus acciones (hablar, señalar, jugar juntos) son las que más ayudan a su desarrollo y los mantienen comprometidos sin necesidad de dispositivos. 

Recuerda que los niños suelen imitar lo que ven; si te ven realizar actividades creativas o participar en juegos imaginativos (como jugar a "ir a trabajar" con una bolsa), es más probable que ellos también se interesen por el juego independiente. 

d) ¿Cómo puedo ser un buen modelo de conducta para mi hijo? 

Ser un buen modelo de conducta para tu hijo es fundamental, ya que los niños tienden a imitar naturalmente lo que ven en sus padres. Un referente positivo no se trata de ser perfecto, sino de mostrar de manera intencional los valores y habilidades que deseas que ellos desarrollen. Algunas de las estrategias clave para lograrlo son las siguientes.

- Modela el comportamiento social y los valores 
La mejor forma de enseñar valores como la amabilidad o la gratitud es practicándolos tú mismo frente a ellos. 
• Gratitud: los estudios indican que cuando los padres muestran gratitud, tanto verbalmente como a través de su comportamiento, existe una mayor probabilidad de que los hijos también lo hagan. 
• Resolución de conflictos: en lugar de evitar las discusiones, modela interacciones positivas y resolución saludable de conflictos tanto con tu pareja como con otros miembros de la familia. 
• Colaboración: si mantienes una actitud colaborativa hacia las tareas del hogar, es más probable que ellos sigan ese ejemplo. 

- Demuestra habilidades de afrontamiento emocional 
Los adolescentes y niños aprenden a gestionar sus sentimientos observando cómo los adultos manejan los suyos. 
• Gestión de emociones: es vital que modeles habilidades de afrontamiento saludables. Esto incluye etiquetar tus propias emociones y mostrar cómo usas herramientas como la respiración profunda o el autocuidado cuando estás estresado. 
• Reencuadre de pensamientos: puedes usar técnicas de terapia cognitivo-conductual para evaluar si tus pensamientos son útiles y verdaderos, compartiendo este proceso mental con ellos cuando sea apropiado (por ejemplo, al manejar el estrés laboral). 

- Actúa como el "piloto" de la familia 
Un concepto central es la crianza autoritativa, que equilibra el afecto con las reglas claras. Y se puede utilizar la metáfora del piloto: imagina que eres el piloto de un avión y tus hijos son los pasajeros; ante la "turbulencia" (berrinches o problemas), un buen piloto no entra en pánico ni ignora el miedo de los pasajeros; en cambio, valida sus sentimientos ("sé que esto asusta") pero mantiene la estructura ("por favor, haz lo que te pido).

lunes, 17 de agosto de 2026

I Encuentro Científico-Asistencial para Oncólogos Pediátricos

 

El I Encuentro Científico-Asistencial para Oncólogos Pediátricos fue una jornada impulsada por Fundación Aladina en Madrid con representantes de los principales hospitales del país y con el objetivo de reforzar la formación, el intercambio de conocimiento y la mejora de la atención al cáncer infantil. Se celebró el pasado 30 de junio 2026 en la Fundación Ortega-Marañón y contó con referentes nacionales e internacionales de la oncología pediátrica, y en el que tuve el honor de participar. La jornada fue inaugurada por Paco Arango, presidente de Fundación Aladina, y Pilar Tornos, presidenta del jurado de los Premios de Investigación de Mutual Médica. 

Los objetivos principales del encuentro fueron: 1) fortalecer la formación de médicos jóvenes y becados por Aladina; 2) crear espacios de mentorización, networking e intercambio directo con especialistas de referencia; 3) impulsar una oncología pediátrica más humana, innovadora y colaborativa; y 4) reforzar la idea de que el acompañamiento integral al paciente va más allá del tratamiento médico. 

Una reunión pensada para conectar formación, investigación y humanización en la atención al cáncer infantil, y para consolidar una red de apoyo entre especialistas y jóvenes médicos en España. La presencia del Dr. Carlos Rodríguez-Galindo, director de St. Jude Global, fue uno de los puntos más relevantes del encuentro, por su peso internacional en oncología pediátrica. 

Sirva como ejemplo el tema tratado sobre las prioridades de investigación actuales en Oncología Pediátrica y terapias emergentes, aspectos clave en los que se centran los ensayos del Children´s Oncology Group (COG) y el National Institute of Cancer (NIC) para la próxima década. 

- Oncología de precisión: estudio del perfil genómico tumoral que guía la elección de la terapia. El programa MCI ofrece tratamiento dirigido al 15% de los paciente perfilados. 

- Inmunoterapia: células CAR-T (CD19, CD22), anticuerpos bioespecíficos (blinatunomab), inhibidores de puntos de control, y que pueden transformar la enfermedad en recaída/refractaria. 

- Dianas epigenéticas: ensayos de vacunas H3K27M para DIPG, ONC201 para el glioma con mutación H3K27, como primeras señales de esperanza en el tumor cerebral pediátrico más letal. 

- Desintensificación de tratamiento: reducir la toxicidad a largo plazo para los pacientes de riesgos estándar. Los ensayos COG de LLA, Wilms y Hodgkin reducen la radiación y la quimioterapia en cánceres curables. 

- Biología de las recaídas: el mayor estudio de recaída de LLA del COG hasta la fecha (con 16.115 pacientes) que mapea los determinantes de la supervivencia postrecaída en LLA-B y LLA-T. 

- Estudios de equidad: iniciativa COG DHDC (Diversity and Health Disparities Committee), que busca garantizar que todos los niños, adolescentes y adultos jóvenes con cáncer reciban la máxima calidad de atención médica, sin importar su origen étnico, raza, género o nivel socioeconómico.