lunes, 1 de junio de 2026

Atención pediátrica hospitalaria humanizada

 

Dentro del XLIX Curso de Actualización de Pediatría y II Curso Internacional de Especialidades Pediátricas celebrado en Guanajuato (México) entre el 20-22 de mayo, fui invitado a impartir la ponencia “Atención pediátrica hospitalaria humanizada” en base a la experiencia adquirida durante un par de décadas en la gestión de equipos sanitarios en busca de la (H)excelencia, con H de hospital y de humanización. 

Un enfoque que busca transformar el hospital en un espacio donde el conocimiento médico conviva armónicamente con la calidad emocional y ética. Y que bien podría resumirse en estas dos frases que nos regaló el uruguayo Eduardo Galeano: “Mucha magia y suerte tienen los niños que consiguen ser niños” y “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”. 

Porque no debemos olvidar que la palabra hospital tiene la misma raíz lingüística que “hospitalidad”. Y esa es la hospitalidad que siempre percibo de los pediatras mexicanos, en esta ocasión con la invitación de la Dra. Mari Cruz Jaramillo me ha realizado en nombre del Colegio de Pediatría del Estado de Guanajuato. 

En este enlace os dejo la ponencia para su revisión y en donde quiero profundizar en varios aspectos. 

a) ¿En qué consiste la atención pediátrica personalizada y humanizada? 

La atención pediátrica personalizada y humanizada se define como un proceso continuo que dota a la asistencia sanitaria de cualidades humanas, fundamentándose en la premisa: “tú eres persona y te trato en tu totalidad como ser humano”, 

- Concepto de Pediatría Personalizada 
Este enfoque integra diversas ramas para atender al menor de forma integral: 

• Pediatría clínica: enfocada en el niño enfermo. 
• Pediatría preventiva: dirigida al niño sano. 
• Pediatría social: centrada en la dimensión humana del niño. 
• Ecopediatría: que considera al niño y su entorno físico. 

- Pilares de la Humanización Hospitalaria a través de cinco componentes clave: 

• Competencias profesionales: desarrollo de la excelencia técnica junto con valores humanos y principios éticos. 
• Equipamientos asistenciales: creación de espacios físicos adaptados a las diferentes edades de los niños (separados de los adultos) y uso de tecnología para procedimientos no invasivos. 
• Experiencia del paciente: valoración de la narrativa del paciente y uso de encuestas de satisfacción para mejorar el servicio. 
• Vida en el hospital: acompañamiento psico-emocional y social (a través de arteterapia, voluntariado y apoyo educativo en aulas hospitalarias) tanto para el niño como para su familia. 
• Paciente y comunidad: involucrar a las familias en el diseño de los procesos asistenciales, especialmente en enfermedades crónicas o raras; y también contar con la sociedades y las asociaciones de pacientes. 

- El Hospital pensado para la infancia 
El objetivo primordial es que los hospitales pediátricos estén diseñados específicamente para los menores, utilizando la imaginación y la voluntad de cambio para que la estancia sea más agradable. Esto implica potenciar lo que los niños más valoran, como el trato personal de los profesionales, los juegos y las visitas familiares, mientras se intenta minimizar el impacto negativo de los tratamientos y las instalaciones frías. 

En resumen, se busca transformar el hospital en un "Hospital Optimista" donde la gestión técnica se alíe con el "liderazgo con corazón" y el arte para mejorar la calidad de vida del paciente pediátrico. 

b) ¿Qué factores valoran más y menos los niños durante su hospitalización? 

Durante su estancia en el hospital, los niños identifican con claridad aquellos factores que les proporcionan bienestar y aquellos que les resultan aversivos. 

- Factores que MÁS valoran (Lo que más les gusta) 
Los elementos positivos que ayudan a normalizar la vida del niño y reducir el impacto de la hospitalización son: • El aula hospitalaria: espacio clave para su desarrollo educativo y social. 
• El trato personal de los profesionales: la cercanía y calidez del personal sanitario. 
• Los juegos: actividades lúdicas que les permiten seguir siendo niños. 
• Ver la televisión: como forma de entretenimiento y distracción. 
• Las visitas de familiares: el contacto con sus seres queridos es fundamental para su soporte emocional. 
- Factores que MENOS valoran (Lo que menos les gusta) Existen aspectos intrínsecos al entorno clínico y al tratamiento que generan mayor malestar en los pacientes pediátricos: 
• Los pinchazos: procedimientos invasivos y dolorosos. 
• La comida: que suele alejarse de sus gustos habituales. 
• Los tratamientos: la carga de la terapia médica. 
• Las instalaciones: espacios que pueden resultar fríos o no adaptados a su edad. 
• Estar encamados: la limitación física que impone la enfermedad. 
• No poder salir: la pérdida de libertad y de contacto con el mundo exterior. 

El objetivo primordial de la humanización pediátrica es, precisamente, utilizar la imaginación y la voluntad de cambio para potenciar los factores positivos y minimizar el impacto de los negativos, diseñando centros sanitarios que estén realmente pensados para la infancia. 

c) ¿Qué es el Índice de Humanización de Hospitales Infantiles? 

El Índice de Humanización de Hospitales Infantiles (IHHI) es una herramienta de autoevaluación diseñada para medir cuantitativamente el nivel de humanización en la asistencia sanitaria que reciben los niños en los centros hospitalarios. 

• Objetivo: permite evaluar y monitorizar el grado en que la atención pediátrica incorpora cualidades humanas y respeta los derechos y necesidades específicas de los menores y sus familias. 
• Reconocimiento: el Servicio de Pediatría del Hospital General Universitario Dr. Balmis (HGUA) ha sido premiado en diversas ocasiones en relación con este índice, obteniendo el Premio IHHI en 2018 y el galardón en la categoría de hospitales grandes de España en 2019. 
• Contexto: se sitúa dentro de las "experiencias que ayudan" a transformar los centros sanitarios en "Hospitales Optimistas", donde la gestión técnica se equilibra con valores humanos y el bienestar emocional del paciente. 

Esta herramienta es fundamental para que las instituciones sanitarias identifiquen áreas de mejora y avancen hacia una atención realmente pensada para la infancia. 

d) ¿Qué funciones cumple el aula hospitalaria? 

El aula hospitalaria (también denominada Unidad Pedagógica Hospitalaria) es un componente esencial del eje "Vida en el hospital" dentro del modelo de humanización pediátrica. Sus funciones principales, son las siguientes: 

Soporte educativo continuo: su función primaria es brindar apoyo escolar a los niños que, debido a su enfermedad, no pueden asistir a su centro educativo habitual. Este soporte puede incluso extenderse al domicilio del paciente si la situación clínica lo requiere. 
• Fusión de disciplinas: actúa como un espacio donde convergen la docencia, la humanización y la arteterapia. No se limita únicamente a la enseñanza académica, sino que integra la parte emocional y creativa del menor. 
• Sede de proyectos de humanización: es el lugar físico donde se desarrollan iniciativas clave para mejorar la estancia hospitalaria, tales como Un hospital de cine:, Musicoterapia, Un hospital de cuento o Encuentros culturales y deportivos.
Bienestar psico-emocional: es uno de los factores que los niños más valoran durante su hospitalización, ya que les permite mantener una rutina similar a su vida normal y seguir desarrollándose como personas más allá de su condición de pacientes. 

En definitiva, el aula hospitalaria funciona como un puente entre la Consellería de Educación y la de Sanidad para garantizar que la hospitalización no suponga una ruptura en la biografía académica y social del niño.


Os dejamos un resumen de los mensajes de la ponencia en estos dos vídeos (en español y en inglés)

sábado, 30 de mayo de 2026

Cine y Pediatría (855) “La chica zurda” que acaba descubriendo las heridas generacionales

 

Conocemos al director estadounidense Sean Baker principalmente por su película Anora, gran triunfadora de los Óscar 2024, así como ganadora de la Palma de Oro en Cannes. Y que también en Cine y Pediatría ya nos ha regalado una joya del cine independiente como fue la rompedora The Florida Project (2017). Pero menos conocida es la taiwanesa Shih-Ching-Tsou, a la que le une un cuarto de siglo de amistad, y que ha sido la productora habitual de gran parte de la filmografía de Baker, además de directora de arte, diseñadora de vestuario e incluso ha realizado cameos en películas como Tangerine (2015), Red Rocket (2021) y la misma The Florida Project. Pues bien, ahora ambos se unen en guion muy particular para su ópera prima en la dirección: La chica zurda (Shih-Ching-Tsou, 2025), en lo que es la primera película de nacionalidad taiwanesa en Cine y Pediatría, y que llegó a representar a su país en los premios Óscar a mejor película internacional.  

Antes de entrar en materia, y para contextualizar la película, una breve reseña a esa historia de desamor y disputa entre Taiwán (oficialmente República de China y antes conocida como la isla de Formosa) y China (oficialmente República Popular de China). Porque China considera a Taiwán como una "provincia renegada" que debe ser reunificada, mientras que Taiwán ha desarrollado una identidad nacional propia y busca mantener su sistema democrático y soberanía, y que se sostiene por ser una potencia global clave, indispensable para la fabricación de semiconductores y tecnología moderna (como ordenadores y coches eléctricos), conocido como “escudo de silicio”. Y así es como desde hace décadas Taiwán es una isla independiente con casi 24 millones de habitantes, cuya capital, Taipei, es una vibrante urbe de rascacielos que destaca por sus famosos mercados nocturnos, donde se puede disfrutar de comida callejera excepcional. Y en esta ciudad y en uno de esos mercados nocturnos transcurre gran parte de nuestra historia de hoy… 

La chica zurda es un complejo retrato familiar que nos desvelará sus secretos. La historia se centra en Shu-Fen (Janel Tsai), una joven madre separada que, tras varios años viviendo en el campo, decide regresar a Taipei con sus dos hijas, la bella y rebelde adolescente I-Ann (Nina Ye), y la encantadora y espabilada niña de 5 años I-Jing (Shi-Yuan Ma), suficientemente sensible para captar lo que los adultos callan. E intenta abrirse camino abriendo un puesto de comida en un bullicioso mercado nocturno. Cada una a su manera, tendrán que adaptarse a este nuevo entorno para llegar a fin de mes y conseguir mantener la unidad en el hogar. Tres generaciones de secretos familiares empiezan a desvelarse después de que el abuelo, marcado por el peso de las tradiciones, le diga a su nieta menor, que es zurda, que nunca use su "mano del diablo". 

Esa mano zurda sobre la que el abuelo dice en una comida familiar: “¿Por qué come con la mano izquierda?... Antaño si te veían usar la izquierda, te colgaban o te daban una paliza. En mi casa usa la derecha”. Y más adelante le espeta esta idea a la propia I-Jing algo que le marcará: “La mano izquierda es la mano del diablo. Si usas la izquierda estás haciendo el mal”. Porque desde ese momento justifica sus actos por su mano izquierda, y también sus hurtos en las tiendas: “Mira, la he cogido con la mano del mal”, se justifica así mismo. 

Y mientras I-Jing se debate con el sanbenito de su mano zurda, la adolescente I-Ann aparece envuelta en ese halo de desconcierto y enfado propio del viaje de una adolescente con una estructura familiar complicada. Rechaza y odia al padre que les abandonó y que ahora está enfermo, y sobre el que la pequeña I-Jing pregunta: “¿Quién era ese hombre?”. Trabaja en una tienda de bebidas y comida, esos locales llenos de luces de colores de neón, y donde el rollo que tiene con el dueño acaba con un embarazo no deseado. Y en ese trasiego de vida que le ha hecho abandonar los estudios, cuida a su pequeña hermana y la trae del colegio en moto cada día a través de la bulliciosa ciudad. Porque I-Jing no quiere ir con los abuelos, “porque el abuelo no se ducha y huele a tofu fermentado”. 

Tras la presentación de los personajes, en el último tercio de la película aparecen dos escenas clave. Entrañable cómo la hermana mayor hace devolver a I-Jing todo aquello que robó, aunque ella se excusa: “Yo no robé nada. Fue mi mano del diablo la que robó todo…”. Y especialmente esa fiesta familiar para celebrar el 60 cumpleaños de la abuela, allí donde se desencadena la catarsis y aparece la verdad oculta sobre la verdadera relación entre Shu-Fen, I-Ann e I-Jing, y donde la abuela pregunta: “¿Te ibas a guardar ese secreto para siempre?”. Un cumpleaños feliz catártico y un final caleidoscópico… para esta familia que seguirá intentando sobrevivir económica y emocionalmente entre el bullicio del mercado nocturno de Taipéi, escenario vivo donde el trabajo, la precariedad y los secretos familiares se entrelazan. 

Por cierto, La chica zurda fue filmada con un iPhone, un rasgo técnico que refuerza su cercanía y su energía visual. Y que no busca el melodrama grandilocuente, sino que emociona desde los gestos pequeños, las miradas, los silencios y la convivencia diaria en una familia que intenta no romperse. Pero que también deja una sensación de inquietud porque muestra una realidad dura: pobreza, fragilidad afectiva, presión laboral y heridas transmitidas entre generaciones. Su fuerza está en mostrar que lo local puede volverse universal: una madre que lucha, una hija que se rebela y una niña que aprende a leer el mundo son figuras reconocibles en cualquier cultura. Una historia que deja poso porque habla de la supervivencia, de la identidad y de cómo una infancia puede revelar las grietas de toda una familia

Y que deja una cosa clara: que “la mano del diablo” no está en ser zurda, sino en no sanar las heridas generacionales. Y que ahora ya, cuando I-Jing diga “mamá” pueda ya entender mejor al dirigir su mirada a Shu-Fen o a I-Ann. Porque no hay que sobrevivir a la mano izquierda, hay que sobrevivir a la vida.

 

miércoles, 27 de mayo de 2026

El proyecto Contraste educa la mirada en familias y centros educativos

 

La web Contraste es una plataforma digital y de contenidos audiovisuales promovida por la Fundación Aprender a Mirar, dedicada a favorecer una mirada crítica y segura de infancia y juventud (y de sus familias y educadores) ante el cine, la televisión, internet y los videojuegos. 

CONTRASTE forma parte del Programa de Educación Audiovisual (PEA) de la Fundación Aprender a Mirar, una entidad sin ánimo de lucro que trabaja por la defensa del menor en los medios y la era digital, bajo protectorado del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Su objetivo principal es proteger y educar al usuario infanto‑juvenil, ayudando a padres, madres, docentes y jóvenes a moverse con criterio en la avalancha de contenidos audiovisuales y aprovecharlos de forma positiva y responsable. 

¿Cuáles son los recursos y contenidos más frecuentes? 

En la web Contraste destacan varios tipos de recursos muy utilizados por familias y centros educativos: 

- Análisis de ocio audiovisual: reseñas y análisis de películas, series, videojuegos y contenidos de streaming, explicando qué edades son adecuadas, qué valores trabajan, posibles riesgos y cómo usarlos educativamente.    
- Revista digital Contraste: publicación online que ofrece guías semanales o mensuales sobre qué ver con niños y jóvenes, con recomendaciones de películas, series y videojuegos pedagógicos y apropiados por franja de edad.  
- Pódcast “Contraste selección gourmet”: podcasts con selecciones comentadas de estrenos y títulos destacados en cine y series, pensados como guía ágil para familias y educadores.  
- Materiales educativos para centros: fichas de trabajo, guías docentes y propuestas para usar el cine y la televisión en clase, integradas en el PEA y usadas en colegios e institutos. 

En conjunto, Contraste funciona como una guía crítica y didáctica del ocio audiovisual, muy útil si quieres combinar cine, televisión y videojuegos con la educación infantil y juvenil, tanto desde la familia como desde la práctica pedagógica o clínica (por ejemplo, en psicopatía infantil o riesgos digitales). 

Una herramienta muy útil ante la avalancha de medios audiovisuales que penetran en la infancia y adolescencia de nuestros hijos y nietos, y que tanto pueden afectar en ese camino que es el desarrollo como personas entre la familia, el centro docente y la sociedad que les toca vivir. 

Profundicemos algo más en tres aspectos: 

a) ¿Cuáles son los criterios de la Fundación Aprender a Mirar para clasificar contenidos? 

La Fundación Aprender a Mirar analiza los contenidos audiovisuales en base a un conjunto de principios claros centrados en la protección del menor, la calidad educativa y la mirada crítica. Así, los ejes generales de clasificación son: a) Protección del menor: se evalúa si el contenido respeta la infancia y adolescencia, evitando la exposición innecesaria a violencia extrema, sexo explícito, discriminación, acoso o conductas riesgosas sin contexto ni advertencia; b) Calidad educativa y valores: se valora si el material promueve la empatía, el respeto, la igualdad, la ciudadanía digital, la resolución pacífica de conflictos y la responsabilidad, y si ofrece oportunidades para el debate y la reflexión. 

De esta forma, se consideran criterios temáticos y de impacto: el contenido violento y terror, distinguiendo entre violencia justificada narrativamente y gratuita o excesivamente explícita; la sexualidad y exposición corporal, considerando su adecuación por edad, tono (educativo vs. explotador), contexto y posibilidad de uso en debate familiar o educativo; la discriminación y estereotipos, bien por género, raza, orientación sexual, discapacidad, etc., privilegiando modelos diversos e inclusivos. También se analizan criterios técnicos (como el formato y lenguaje audiovisual utilizado), así como el uso educativo posible: se valora si el contenido puede servir de pretexto para discusión en clase o en familia, con guías, preguntas o fichas didácticas que proyectos como Contraste suelen acompañar. 

En la práctica, estos criterios se concretan en recomendaciones de franja de edad, advertencias específicas y sugerencias de uso (ver en familia, con debate, evitar en menores de X años, etc.), que luego se difunden en webs como Contraste y en materiales del Programa de Educación Audiovisual. 

b) ¿Cómo se integra en el entorno escolar? 

La web Contraste, dentro del PEA de la Fundación Aprender a Mirar, influye en el entorno escolar como un plan integral de acompañamiento y formación digital‑audiovisual, dirigido a alumnado, profesorado y familias, que se integra progresivamente en la vida del centro. 

En muchos centros, el PEA ayuda a establecer un uso más regulado y crítico de las pantallas: se introducen normas sobre tiempo de juego, redes sociales y ciberacoso, y se fomenta un “ecosistema de uso seguro” en el aula, el recreo y casa. Además, se incorporan a menudo encuestas previas anónimas sobre el uso de pantallas, que permiten ajustar talleres y actividades a los problemas reales del alumnado (ciberbullying, adicción a videojuegos, huella digital, etc.). Y ello tiene un impacto en docentes , alumnos y familia. 

- Impacto en docentes y metodología 
El programa forma al profesorado en alfabetización mediática y audiovisual (cómo analizar series, películas, TikTok, etc.) y en el uso crítico de recursos como Contraste.info, webs de cine y videoclips. Esto se traduce en que los docentes incorporan más contenido audiovisual dentro de la asignatura (lengua, plástica, ética, ciencias, etc.), pero con guías didácticas, fichas de debate y sesiones de crítica compartida, en lugar de un visionado “pasivo”. 

- Impacto sobre el alumnado y la convivencia 
Para el alumnado, el PEA organiza talleres específicos por etapas (prevención en 0–8 años, formación en 9–12, orientación en ESO y Bachillerato) sobre emociones, redes, ciberbullying, autoestima, hipersexualización, tecnoadicciones y huella digital. Esto se traduce en: mayor conciencia de los riesgos y oportunidades de la era digital, así como menor conducta de riesgo respecto a contenido inapropiado, ciberbullying y horas de videojuego y redes. 

- Impacto en familias y continuidad fuera del aula 
El programa facilita recursos (infografías, webinars, newsletter, WhatsApp, material para el aula) que permiten que las familias reciban información homogénea y puedan reforzar en casa los límites y hábitos trabajados en el colegio. Proyectos derivados como “Guay‑fi” (versión adaptada del PEA para Educación Infantil) permiten trabajar desde muy pronto la relación con pantallas mediante juegos y dinámicas familiares, reforzando el papel del entorno escolar como eje de cohesión entre profesorado y hogares.

c) ¿Cómo integrar las guías didácticas de Contraste en el aula? 

Integrar las guías didácticas de Contraste en el aula es relativamente sencillo porque están pensadas para ser usadas directamente por docentes, sin necesidad de adaptaciones drásticas. Sus esquemas se ajustan bien a la mayoría de niveles de primaria y secundaria, y se pueden encajar en distintas asignaturas. 

1. Elegir el contenido y el contexto 
Selecciona un título de película, serie o videojuego que la guía recomienda y que encaje con tu programa de área (por ejemplo, una película histórica en Sociales, un drama sobre amistad en Ética, un documental ambiental en Ciencias, etc.). 
Revisa la ficha de Contraste: por lo general ofrece edad recomendada, objetivos de trabajo, preguntas clave y propuestas de actividades, que puedes copiar tal cual o adaptar ligeramente a tu grupo. 

2. Antes de la proyección o visionado 
Usa la parte introductoria de la guía para plantear expectativas al alumnado: “¿De qué creéis que va esta película?”, “¿Qué riesgos o aprendizajes podéis encontrar?”. 
Puedes combinarlo con la rapidez de encuesta sobre pantallas, uso de redes o videojuegos, similar a los cuestionarios del programa de Educación Audiovisual, para activar ideas previas. 

3. Durante la proyección o uso en clase 
Aplica las pautas de observación sugeridas en la guía: destacar personajes, valores, escenas clave, tramas de poder, representación de género, etc. 
Para grupos más jóvenes, combina el visionado con pausas breves o una guía de trabajo en papel (tabla de caracteres, tabla pros‑contras, dibujo de escena significativa). 

4. Después de verlo 
Diseña una discusión en clase basada en las preguntas de la guía de Contraste, abriendo a debate abierto (“¿Quién creéis que tiene razón en esta escena?”, “¿Qué hubierais hecho vosotros?”). 
Convierte las cuestiones en una producción escrita o artística: redacción de crítica, mapa de sentimientos del personaje, storyboard de escena, cartel de campaña contra el ciberbullying, etc. 

5. Vincular con el currículo y la convivencia 
Usa las guías de Contraste como punto de partida para unidad didáctica: por ejemplo, una película sobre ciberbullying puede dar lugar a una semana de trabajo sobre digital wellbeing, emociones y normas de uso de pantallas.
Comparte con familias el título y la ficha (“visión recomendada con debate”) para que la herramienta trascienda el aula y se convierta en un puente entre escuela y hogar. 

En resumen, las guías de Contraste se integran con fluidez en el aula si las usas como hoja de ruta estructurada, combinándolas con trabajo cooperativo, expresión oral y escrita, así como con un enfoque clínico‑educativo en bienestar infantil y uso seguro de pantallas. 

En conjunto, Contraste y el PEA no solo “enseña a mirar”, sino que reconfigura el imaginario del centro sobre pantallas, convirtiendo la educación audiovisual en un pilar de la convivencia, la salud mental y la educación en valores.